Una propuesta que sorprende a las feministas

27 Jul 2014
El debate en torno a las entradas diferenciadas en los boliches no ha sido hasta el momento parte del repertorio de estudio y lucha de los grupos feministas tucumanos. Esto quizás apoye la idea que se trata de algo que está demasiado naturalizado en la sociedad como para ocasionar incomodidad en las supuestas “víctimas” de esta presunta discriminación. “Realmente es algo que no habíamos pensado nunca, ni lo habíamos analizado. Pero si nos detenemos a hacerlo, vemos que tiene sentido y que sí, es sexista que las mujeres paguen menos en los boliches, porque están beneficiando a uno de los sexos, precisamente al que consideran más débil”, señaló Mariana Rodríguez Fuentes, activista feminista.

“En general, cuando hemos debatido cuestiones vinculadas a las mujeres y la vida nocturna, hemos apuntado a las cuestiones de seguridad. Los casos recientes de abusos sexuales en Buenos Aires y Jujuy son ejemplos de los temas que discutimos. Pero lo de las entradas nunca había sido analizado, al menos por nosotros. Es una buena oportunidad para hacer un estudio exhaustivo”, admitió Raquel Castillos, coordinadora local del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).

Castillos contó que les preocupa que desde la lógica del patriarcado se quiera definir cómo usan los espacios públicos las mujeres durante la noche: “cuando una chica denuncia que la violaron, lo primero que le preguntan es qué hacía a esa hora sola en la calle, si había tomado o no alcohol, o por qué estaba vestida de determinada manera, en vez de averiguar quién fue el responsable”.

“Me parece una mirada innovadora y atendible, que amerita analizar detalladamente qué es lo que una mujer entrega a cambio de este supuesto beneficio de una entrada más barata o gratis. Habría que ver a qué mujeres atraen con estas estrategias comerciales, de qué edades y sectores sociales, qué se busca con esos mecanismos y cómo inside en la vida de las chicas”, destacó la especialista.

Para Silvia Gómez, vinculada al desmembrado grupo feminista Las Lilith, se trata, lisa y llanamente, de una estrategia de marketing que utiliza a las mujeres como atractivo para los varones y que, por tanto, es un modo de violencia. “Se trata de una estrategia de mercadeo, una oferta que apunta exclusivamente a los hombres. Si bien nunca lo habíamos analizado ni pensado, estoy de acuerdo con que todo el mundo pague el mismo precio para entrar al boliche: buscamos la igualdad en todos los sentidos y esta no es una excepción”, finalizó.

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