"Todas estas acusaciones son una aberración, pero la verdad saldrá a la luz"

Una mujer que administra una santería en la capital tucumana asegura que le compró el negocio a un hermano del padre Justo Ilarraz

15 Sep 2012
"El demonio siempre mete la cola y se ensaña con estas cosas de Dios. Ya saldrá todo a la luz y se sabrá la verdad", dijo Hilda Ester Cajal, amiga del sacerdote Justo José Ilarraz y propietaria de una santería ubicada en el pasaje Padilla de esta ciudad. La información que había llegado al diario indicaba que la santería era propiedad del cura. Sin embargo, Cajal rechazó esa afirmación. "Está a mi nombre, tengo los papeles", manifestó la mujer. La siguiente es la conversación que se mantuvo en el local. - ¿Esta santería es del padre Justo?- No, es mía. Hilda Ester Cajal.

- Nos dieron la información de que esta santería era de él.

- No, es mentira. Me la vendió uno de sus hermanos, Miguel Ilarraz. Es de Paraná. Está a mi nombre. ¿Querés ver los papeles?

- No hace falta. Imagino que está al tanto de la denuncia que pesa sobre el cura.

- Sí, estoy al tanto. Es una aberración todo lo que están diciendo de él. - ¿Hace cuánto le vendieron a usted el negocio?- Hace nueve años. Somos amigos de toda la familia de él. - ¿Sigue en contacto con ellos?- Sí, somos íntimos.

- En Monteros la gente de la parroquia nos dijo que estaba enfermo, ¿puede ser?

- Él sufre de la columna y andaba mal últimamente. Una vez a la semana, cuando venía, nos visitaba, compartía un mate con nosotros y se iba. Pero la santería es mía, soy la dueña. Miguel Ilarraz estuvo dos o tres años y me la vendieron.

- ¿Cuándo fue la última vez que tuvo contacto con el sacerdote?

- Hace 10 días. Estamos mal, porque lo conocemos como persona. Dios se encargará de esas cosas. Hay muchos enemigos. - ¿Ilarraz vive aún en Monteros?- Sí. Ahí construyó su parroquia con mucho esfuerzo y lo quieren bastante. Al final se va a saber toda la verdad y se terminará esta injusticia.

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