"Naranja" histórica

23 Jun 2012
No importa cuántas ni cuáles palabras se usen para describir lo que fue la cancha de Atlético aquel 23 de junio de 1992. Nunca serán suficientes. Aquella noche venció 25 a 23 a Francia y dejó sin voz al Monumental; Tucumán no sólo consiguió la victoria más importante de toda su historia, sino también algo insuperable: la evolución profesional de las potencias del rugby hace que otra hazaña "naranja" ante un seleccionado como el francés sea prácticamente imposible.

Quiso el destino que, justo el día en que se cumplen dos décadas de aquélla gesta inolvidable, Francia volviera a pisar el José Fierro para enfrentar a Los Pumas. La convocatoria de los protagonistas de aquella épica jornada al mismo escenario resultaba insoslayable.

"Ya son 20 años y parece que fue ayer", tira un incrédulo Roberto Zelarayán, medio scrum de aquella gloriosa "naranja". "Cuando terminó todo no podíamos dar un paso, por la cantidad de gente que se nos cruzaba y nos abrazaba. Por entonces no éramos conscientes de lo que habíamos logrado, pero hoy puedo ver que fue algo enorme", se emociona "Beto".

Pero si ganarle a "les bleus" ya era digno de alarido, el cómo fue directamente de película: remontando un parcial casi irremontable de ¡23 a 3!

"Fue duro que nos ganaran así en el primer tiempo, estábamos mentalizados para algo más parejo. Nunca nos había pasado algo así, pero el equipo tenía un temple muy grande, y en el entretiempo, el capitán José Santamarina nos arengó para que saliéramos a demostrar lo que éramos capaces de hacer", grafica Pablo Buabse.

"Habíamos entrado con intención de jugar un poco más la pelota, pero ellos golpearon rápido y a nosotros nos costó reponernos. Recién en el segundo tiempo pudimos plasmar el juego que nos caracterizaba", recordó Ricardo Sauze. "Después nos reconocían en todos lados, hasta cuando tomábamos un taxi", afirma el ex apertura.

Aquélla "naranja" era un equipazo, al punto de que en Tucumán convocaba mucha más gente que los propios Pumas. "Éramos 30 chiflados en la misma sintonía", define como ninguno Julio Coria. "Fue un hermoso grupo, que ayudó en gran parte a que hoy Tucumán tenga el lugar que tiene en la estructura del rugby nacional. Y si me preguntan qué es lo primero que me viene a la mente cuando me nombran aquel partido, es el ruido: era ensordecedor. El público cantaba tan fuerte que no se entendía nada, y nos teníamos que acercar al medio scrum para escuchar la seña cantada", ilustra.

Como aquella noche, histórica e inolvidable, el encargado de cerrar fue Santiago Mesón: "lo destacable de esto es que, aunque hayan pasado 20 años y todos hayamos pertenecido a distintos clubes, podamos festejarlo como una hermandad. Como amigos que somos".

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