Lo dijo a los cuatro vientos. No fue una declaración al pasar. Estaba con bronca, pero sabía lo que hacía. Por la mañana, lo afirmó en la radio, a Magdalena Ruiz Guiñazú. Por la tarde, lo repitió ante LA GACETA. Seguramente se hartó de tantas vueltas y vueltas y decidió hacer público su malestar contra los jueces del tribunal. Susana Trimarco tachó de ociosos a los magistrados. "No están acostumbrados a trabajar, con semejante sueldo que ganan", dijo la madre de Marita Verón enfurecida por las demoras que tuvo hasta ahora el proceso oral y público.

Pasaron más de cuatro meses desde que comenzó el juicio, aquella mañana del 8 de febrero, y todavía no están ni en la mitad del camino. Por eso estalló la voz de una madre desesperada. "¿Cómo van a sesionar tres veces a la semana?", se preguntó en directa alusión a que las audiencias del juicio se realizan sólo los martes, miércoles y jueves. Para colmo, en más de una ocasión se postergaron varias jornadas por diferentes motivos. A este ritmo, el juicio podría extenderse hasta fin de año. "Yo trabajo todos los días para buscar a mi hija, para impulsar la causa, y ellos perdiendo plata y tiempo, porque el Estado también pierde plata", se quejó sin medias tintas.

Enumerar todas las demoras que tuvo el juicio sería tedioso y tal vez podría faltar espacio en esta página. Sólo basta resaltar la última demora del proceso: no hubo audiencia el jueves, porque uno de los magistrados estaba enfermo, según trascendió en los pasillos del Palacio de Justicia. La novedad sacó de quicio a Susana Trimarco que, ni lerda ni perezosa, plantó la queja y que el sayo le quepa a quien le quepa. En la maraña de informaciones que surgieron en los últimos días en Tucumán, con el hallazgo de un cráneo y otros restos óseos del cuerpo de una mujer, la reacción de Trimarco pasó como un huracán y se perdió en la tormenta de noticias. Sin embargo, los jueces todavía deben estar tratando de acomodarse en la silla por semejante cimbronazo. "Lo que veo es que no tenemos jueces preparados para llevar este tipo de juicios tan complejos -dijo Trimarco-. No estoy conforme en cómo se está desarrollando, falta más de la mitad del juicio, y estos delincuentes presentan estrategias sucias, y los jueces se dejan dominar", insistió.

En esta década de búsqueda de su hija, Trimarco supo cosechar adhesiones en un amplio espectro político y social. Sólo por mencionar los últimos reconocimientos, la madre de Marita fue postulada por la Defensoría del Pueblo al Premio de Derechos Humanos Rey de España. Además, la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidió otorgarle el título Honoris Causa en reconocimiento por su valiente trabajo contra la trata de personas. Hace una semana, el ex futbolista estrella Martín Palermo usó una camiseta con la imagen de Marita Verón impresa en el pecho.

Ese tipo de reconocimientos le otorgan ciertos impulsos a una mujer que nunca bajó los brazos y que, en adelante, espera respuestas concretas. Ella es consciente de la cuota de poder que ha obtenido y parece estar dispuesta a utilizarlo cada vez que le resulte necesario. Por eso es que habló en público y dijo sin pelos en la lengua que siente vergüenza ajena por lo que están haciendo los jueces. Inclusive insinuó que si el juicio sigue tan lento como hasta ahora pedirá una audiencia a los miembros de la Corte Suprema para plantear el caso. "Todo el mundo me pregunta qué les pasa a estos jueces", dijo a modo de advertencia. Esta semana, los magistrados cuestionados por Trimarco, volverán a sentarse en el estrado y, con sus decisiones se verá si acusaron recibo de la protesta o si prefieren seguir en el ojo del huracán...

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