"La música sinfónica es gente trabajando junta"

La Sinfónica de la UNT abordará esta noche un viaje desde el clasicismo de Mozart al romanticismo puro de Tchaikovsky, bajo la batuta del director invitado, Andrés Tolcachir.

01 Jun 2012
1

APASIONADO. Tolcachir disfruta y saca partida del oficio de fuertes intercambios que produce la actividad sinfónica. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO

"Soy porteño. Toqué clarinete mucho tiempo... después vino la dirección". De civil, Andrés Tolcachir, director titular de la Orquesta Sinfónica de Neuquén, parece un turista gringo de la lejana Patagonia que visita LA GACETA. Pero hoy a la noche se pondrá el frac para trabajar: tomará la batuta de la Sinfónica de la UNT.

- ¿Qué te impulsó a estudiar dirección orquestal?

- Desde el atril de clarinetista fui conociendo el rol de director y todo lo que implicaba: la interpretación musical, liderar un grupo no solo desde la música, la interrelación que hay que lograr... Porque los directores nos realizamos a través de los músicos y en realidad el único prescindible es el director, porque la orquesta podría tocar sola, pero no a la inversa. El trabajar con otros a través de la música me fue cautivando... Lo fui aprendiendo y encontré lo que yo quería hacer con la música.

- A los jóvenes 41 años y con más de 20 dirigiendo, ¿te llegó la madurez?

- No. Es una búsqueda de toda la vida. Probablemente uno dirige bien el día en que ya se retiró. Hay muchos aspectos, musicales, técnicos y de comunicación con la gente. Y en todo eso son años de experiencia. Por otro lado, creo que la música va cambiando con los años. Entonces no es la misma la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky que tocaremos hoy que la que hice hace 15 años.

- ¿Cómo ves la actividad sinfónica en Argentina?

- Veo que hay un movimiento bastante activo en el interior, con distintas historias. Tucumán tiene estas orquestas fantásticas, de tantos años, con una manera de interpretar. En cambio nuestra orquesta de Neuquén tiene 12 años; es la única orquesta profesional de la Patagonia, y es la más austral del mundo, entonces es otro el contexto, otro momento de desarrollo. Lo que percibo en particular en nuestro país es que tenemos lugares con muchísima tradición, y otros donde se está construyendo, pero todos tienen mucho para brindar. Por eso yo celebro esta posibilidad de comunicación, de sumar, en este caso en Neuquén donde estoy hace siete años, cuando tomé la decisión de volver a la Argentina. Por otro lado tener el privilegio de venir por segunda vez a colaborar con la Orquesta Sinfónica de la UNT (vine hace dos años), de aprender muchas cosas y de poder brindar otras. En última instancia, la música, y en particular la sinfónica, es gente trabajando junta. Se da esa química de seres humanos sentados a un metro uno de otro tratando de hacer algo juntos, es lo que hace que sea una actividad tan rica. Y cuando se generan estos contextos con músicos de diferentes lugares tenemos que confluir en un solo lenguaje.

- ¿Qué repertorio abordás habitualmente?

- A mí me gusta ampliar el repertorio, desde el barroco al siglo XX; he incursionado mucho en el impresionismo, y también me siento muy cómodo en el romanticismo... Sobre todo en una gran orquesta como la Sinfónica, con un orgánico importante, potente y con mucha experiencia, que perimite encarar obras grandes con solvencia y con una tradición de haberla hecho de muchas maneras.

- ¿Qué ofrece el programa del concierto de hoy?

- Es muy interesante: los dos Tchaikovsky que tenemos en el prog son muy distintos. La Quinta es una sinfonía feliz dentro de la producción, donde el compositor todavía tiene una visión positiva de la vida (en contraposición a la Patética). En realidad en todo el programa de hoy hay una transformación, porque comenzamos con la Obertura de la ópera "Las bodas de Fígaro", de Mozart. Luego, en las "Variaciones sobre un tema rococó", de Tchaikovsky, precisamente él hace un homenaje al estilo de Mozart o al de los hijos de Bach, del principio del clasicismo. Entonces Tchaikovsky compone a la manera del rococó, a la manera de Mozart, y después va a transformarse en Tchaikovsky, pero siempre con esas filigranas, con esa impronta galante del siglo XVIII... Y por supuesto después, al final, sale el romántico ruso. Nuestro programa es como un viaje: comienza con el clasicismo, luego Tchaikovsky haciendo las veces de clasicismo en transición al romanticismo, y la Quinta, realmente romántica.

- ¿Cómo sigue tu carrera ahora?

- Seguiré trabajando fuerte en Neuquén... nuestro teatro Español está en refacción. Pronto tendremos foso para hacer la Ópera de la Patagonia. Por otro lado, quiero seguir construyendo estos lazos con otros músicos de nuestro país, para seguir haciendo música compartida y federal, con toda su riqueza; que construyamos estos puentes; que proyectemos juntos, por ejemplo, esta línea NOA-Sur...

Comentarios