Lo que es clamor en Famatina empezó hace justo un año en el cerro tucumano

Activistas que se resistieron a la extracción de áridos en San Javier acompañan otras luchas.

05 Feb 2012
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SAN JAVIER. En 2010, vecinos se alzaron contra la extracción de áridos. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

"No destruyan mi cerro" es un clamor en Famatina, y es el nombre de una organización no gubernamental en Tucumán. La de un grupo de ciudadanos que no quiere que la explotación de áridos aniquile los ríos del piedemonte en San Javier.

"El grupo se formó hace un año. Nació espontáneamente por la bronca que nos dio el desastre que estaban haciendo en San Javier. Surgió de quienes hacemos mucho deporte en la zona y nos dimos cuenta de cómo lo estaban depredando. Ni la gente de Yerba Buena lo sabía. Cuando decidí encarar la formación de ?No destruyan mi cerro?, me sorprendí con la cantidad de gente que, como yo, quería pelear por el medio ambiente pero estaba sola. Comenzamos a agruparnos. Hace 12 meses, éramos dos. Ahora, en la red social, somos 2.800", relata, orgullosa. Estela Figueroa.

Modista "verde"

"Soy modista", manifiesta la activista tucumana, que deja de lado la alta costura para marchar a la plaza Independencia a solidarizarse con los que repudian la minería a cielo abierto en La Rioja, y que recoge firmas para frenar la extracción de áridos en la sierra tucumana.

"Lo de la minería a cielo abierto es una desgracia que terminó detonando una explosión de conciencia ecológica en todas las provincias. La gente se está dando cuenta de que si no te quejás, te pasan por encima. Entonces, se sigue quejando si aparece un basural cerca de dónde vive, pero también está encarando cuestiones mucho más trascendentes que los papelitos tirados en la vía pública", definió.

Figueroa puntualiza que las propias reuniones con otros grupos ambientalistas se convierte en una rica experiencia. "Es maravilloso compartir jornadas con gente que, además de saber mucho, te anima a no bajar los brazos. Eso es lo que ocurrió en Famatina: la gente tomó conciencia de que el problema es muy complejo por hay muchos grupos muy poderosos detrás de la explotación minera. Y para hacerles frente, el único camino es estar unidos", sostuvo.

"No destruyan mi cerro", explica su fundadora, brega por la conservación del cerro San Javier, el cual -afirma- ha sido víctima de un feroz maltrato, desde los más diversos puntos cardinales. "Lo han hecho desde Raco, el Siambón, Villa Nougués, Lules... Y como hemos publicitado los daños que los predadores están haciendo, ellos han comenzado a adentrarse más en el cerro, para hacer lo mismo pero escondidos. Si lo que están haciendo fuera normal, darían la cara", desafió.

El valor de las redes

La dirigente social hace hincapié en el valor que tienen Internet y las redes sociales en la lucha que llevan adelante: "nodestruyanmicerro" es el nombre del sitio web y de la página en Facebook que tiene la ONG. "La gente joven es la que más se suma. Y ese entusiasmo ha comenzado a animar a los mayores, que son los más reacios. Desde el principio, decidimos encarar un grupo donde lo político electoral quedase afuera. Fue una lucha grande, sobre todo en un año electoral, conseguir que la gente dejara de lado el partidismo para sumarse sin intereses políticos. Hoy, el nivel es totalmente ambientalista -se alegra-. Y los que se paseaban por aquí y se consiguieron una banquita, hoy ni se acuerdan".
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