"La cultura sigue siendo algo sin importancia para muchos funcionarios"

En las últimas semanas, Rogelio Ramos Signes recibió dos importantes distinciones: la Primera Mención Honorífica en el Concurso Luis José de Tejeda, edición 2011, Género Poesía, organizado por la Dirección de Cultura de Córdoba; y el Gran Premio Regional en Cuentos del Noroeste, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, a través del Consejo Norte Cultura.

04 Sep 2011
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- ¿Qué significa para su trayectoria como escritor recibir estas distinciones casi al mismo tiempo?
- En primer lugar, una alegría; luego, una sorpresa. Un premio, además del reconocimiento, es algo que despierta la curiosidad de los participantes que no ganaron, y también la del público. Sólo eso. No debemos ignorar que un premio es el mejor trabajo para los miembros del jurado; fuera de ese ámbito es posible que no conmueva ni siquiera mínimamente a los lectores.
 
- Su cuento ganador posee un título interesante, ¿podría hablarnos de esa historia que fue la mejor del Noroeste a juicio del jurado?
- Pécora Quichi a destajo es un cuento que surge a partir de un recuerdo de mi amigo Ismael Castro, por eso se lo dedico. Sé que el nombre suena extraño. Se trata de un personaje que no aparece en el cuento, sino en el sueño de los protagonistas; por las noches en las pesadillas del abuelo del narrador; y durante el día en el delirio de un vecino. Es algo un poco complejo. Creo que, muy modestamente, cumple con una premisa de Borges: contar en forma sencilla una historia compleja.

- Con respecto a su distinción en poesía, ¿el libro Hotel Carballido nos habla sobre qué tipo de poemas: verso libre, sonetos?
- Verso libre. Libérrimo, diría. Son 40 poemas que hablan de un lugar ficticio, un hotel en medio del desierto, por donde pasan mis preocupaciones poéticas. Yo soy hijo del desierto, y ese es el paisaje que constantemente se filtra en mi literatura, a pesar de vivir en el subtrópico tucumano. Lo curioso y grato es que me hayan dado esta distinción en el rubro Poesía, luego de haber ganado este mismo concurso, en el rubro Novela, con la obra Por amor a Bulgaria.

- ¿Qué opina sobre la dificultad del escritor para editar? ¿Es real? ¿Qué posibilidad existe de mejorar esta circunstancia, y cuáles serían sus sugerencias al respecto?
- Las dificultades para editar son una realidad que aqueja a cualquier escritor. De todos modos, ha crecido notablemente el mercado editorial con una serie de pequeñas empresas que facilitan la llegada del autor a la letra de imprenta, con tirajes accesibles. Tal vez, ante la indiferencia de los organismos que deben velar por nuestros creadores, los escritores debieran organizarse en cooperativas con fines editoriales.

- Claro, conciso y concreto ¿cuál es el estado de salud de la literatura en Tucumán y en la región?
- Tucumán tiene muy buenos escritores, y en diferentes disciplinas literarias. Lo que falta, lo que continúa faltando, es el apoyo oficial para que toda esa obra crezca y se dé a conocer. La cultura, desgraciadamente, sigue siendo algo sin importancia para muchos funcionarios. Eso, por supuesto, nos lleva a confirmar la triste sospecha de que sin educación es más fácil gobernar. Hay jóvenes, que se preparan para darle un empuje interesante a las letras. Hay también escritores de mediana edad, muy inquietos y productivos, ávidos por aprender, que seguramente producirán parte de la mejor literatura de los próximos años.

- ¿Cuáles fueron y son sus referentes literarios? ¿Cambiaron a través de los años?
- Creo que no cambiaron, sino que se fueron agregando con el paso del tiempo y con las lecturas. Sintetizando: Antonio Cisneros, Pedro Shimose, César Fernández Moreno y Gregory Corso en poesía; Ballard, Juan Marsé, Bioy Casares, Nalé Roxlo, Salinger y Kawabata en narrativa. Cosas múltiples, como se puede ver. Y, en los textos de opinión, Sarmiento y Voltaire. Pero, por sobre todos ellos, ahora y siempre: los escritores del Siglo de Oro Español, su calidad, su imaginación desbordada.

- ¿Se aprende a escribir?
- He dictado algunos talleres literarios donde siempre dejé en claro que no se puede "enseñar a escribir", más allá de algunas cuestiones gramaticales y ciertos cuidados sintácticos. Sin embargo sí se puede "aprender a escribir", y eso se consigue con la lectura. Leer, leer; ese es el camino. La escritura vendrá después. Siento que lo mío es una cruzada contra los escritores que no leen. Me resulta imposible pensar en un músico que no escucha a otros músicos; o en un director de cine que detesta las películas. Es demencial. Tiene mucho que ver con la falta de solidaridad; gente que quiere ser escuchada y leída, pero luego no escucha y mucho menos lee a sus pares. Escritores cercados por su mundo. Esa, para mí, es la actitud que nuestros escritores deben cambiar.
© LA GACETA

Por Mónica Cazón
Para LA GACETA - Tucumán


PERFIL

Rogelio Ramos Signes nació en San Juan, en 1950, y vive en Tucumán desde 1972. Publicó un libro de cuentos, tres de poesía, tres de ensayos, uno de microrrelatos y cuatro novelas. Por amor a Bulgaria y Hotel Carballido fueron distinguidos con el Premio Tejeda de novela y poesía, respectivamente.


El tiempo detenido

Por Rogelio Ramos Signes
Para LA GACETA - TUCUMÁN

Ladra un perro y ¡qué extraño!
aquí no hay animales.
No hay animales en medio del desierto,
salvo veloces lagartijas
que van de la arena a la arena
sólo por no tenderse a morir.
Los encerados pisos del hotel
y la caprichosa humedad de los canteros
las intimidan.
Nuestros clientes pueden descansar
sin sobresaltos.
Todo es amable y sereno.
El tiempo se ha detenido aquí
para que nuestros asiduos recuperen fuerzas.
Pero ladra un perro ¡qué extraño!
¿Por qué ladra un perro
si no hay animales en el Hotel Carballido?

Rogelio Ramos Signes - Novelista y poeta. Acaba de obtener una mención honorífica en el Premio Luis José de Tejeda, que entrega la Municipalidad de Córdoba, por su libro Hotel Carballido. El poema que aquí publicamos forma parte, precisamente, de este libro que fue distinguido.

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