La épica del policial negro argentino

A propósito de un hombre duro que se encuentra en serios problemas

05 Jun 2011
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ANTECEDENTE. Las novelas del Club del Misterio influyeron temprano en Fernández Díaz y en sus ansias de crear literatura desde los "márgenes".

POLICIAL
ALGUIEN QUIERE VER MUERTO A EMILIO MALBRÁN
JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ
(Sudamericana -  Buenos Aires)

Para Emilio Malbrán, los años de militancia revolucionaria ya quedaron atrás. Después de ser inteligencia montonera, salvarse de morir en los 70 e irse el exilio, se dedica a las páginas de fútbol y luego a las de policiales. Poco a poco, se convierte en un veterano de las redacciones y de la crónica roja.
Así, se irá cruzando y enredando con el asesinato de un jugador de fútbol, la búsqueda de un condenado a perpetua que acaba de escapar de la cárcel, el rastro ¿falso? de un hombre que dice tener las manos mutiladas de Perón, el ¿secuestro? de un empresario y una serie de muertes encadenadas al pie de la cordillera. Y siempre rodeado por criminales de vieja calaña, hombres ligados al poder, policías inescrupulosos, la mano de obra desocupada de la etapa pos-dictadura.
Esta especie de periodista-detective cumple con los requisitos básicos de un personaje del hard boiled: el amor por la botella y la lealtad a los amigos; mujeres hermosamente peligrosas; las llagas abiertas del pasado y las heridas propias de una golpiza reciente; la búsqueda de una verdad a medias; un mundo comprado por la corrupción, las traiciones y las venganzas; y un final que siempre, a pesar del triunfo, huele a derrota.
La historia detrás de estas historias cuenta que, a sus 25 años, Jorge Fernández Díaz era devoto de los folletines del siglo XIX, la revista Black Mask y las novelas del Club del Misterio, y ansiaba crear desde los márgenes a través de géneros "menores" como la historieta, el western, el fútbol, la crónica policial y la novela negra.
De allí surgió -cuenta él mismo- la idea de Emilio Malbrán, "un periodista rudo, un súper antihéroe argentino que investigaba más allá de los límites y que al final no podía publicar lo que descubría"; un hidalgo moderno "de épicas urbanas".
Cubriendo crímenes  para La Razón de Jacobo Timerman, Fernández Díaz comenzó a publicar El asesinato del wing izquierdo (una nouvelle, más que un relato) por entregas en la sección policiales, cruzando la literatura y el periodismo, y como un homenaje a Rodolfo Walsh y a los cronistas de aquellas épocas. Luego, mantuvo guardados aquellos manuscritos de los 80; los digitalizó y llevó la prosa de "un muchacho de 25  años" al estilo ya depurado de un hombre con varios libros publicados.
Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán es, entonces, un libro de relatos policiales donde la ficción permite imprimir páginas que muchas veces, desde la realidad, son impublicables. Y es, también, un fruto delicioso y digno de saborear para aquellos que gustan del policial negro.
© LA GACETA

Hernán Carbonel

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