El Cristo bendijo la Misa Criolla

Turistas y familias se acercaron a San Javier para escuchar a Zamba Quipildor, quien desarrolló su repertorio folclórico. Luego fue el turno del Coro Estable de la Provincia.

25 Abr 2011
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EMOTIVO FINAL. Un silencio conmovedor obtuvo el primer cuadro "Oh Señor".

Mientras la gruesa voz de Zamba Quipildor comenzaba a entonar las primeras canciones, decenas de familias seguían trepando el monte, buscando su lugar entre el fuerte sol y el frío aire del atardecer en San Javier. El Cristo Bendicente era el mudo testigo de una jornada en la que no faltaron las parejas que bailaron agitando al viento los pañuelos.
Más de medio millar de espectadores reunió ayer "La Misa Criolla", muchos de los cuales eran turistas que concluían el feriado de Semana Santa. Ello, al igual que los tucumanos, disfrutaron del paisaje y de la música. 
Apenas pasadas las 16, Zamba Quipildor ofreció su set solista, en el que entonó con sus músicos inolvidables temas como la zamba "La volvedora" y "Vuelvo a Tafí". "El quebradeño" calentó la tarde, hizo batir con entusiasmo las palmas y animó a la danza de algunas parejas. 
Así como cantó y hasta presentó a su ahijado de Monteros sobre el escenario, Zamba Quipildor estableció un diálogo con los espectadores, manteniendo conversaciones y contando anécdotas, algunas que directamente hicieron reír al público, cómplice de sus ocurrencias. "'Zamba Quipildor sigue cantando' se llama mi último disco, y tuve que ponerle ese nombre porque como los medios nacionales no me difunden mucho, en la calle me preguntaban si seguía en esto'", relató el folclorista en tono de crítica. 
Luego contó que estuve siete meses fuera de su casa, y cuando comenzó a extrañar la comida y a su mujer, decidió regresar una noche: cuando tocó la puerta, una ventana se abrió... y allí comenzó a interpretar la triste pero enternecedora canción "Zamba para olvidar" con su primer verso "no sé para qué volviste...", que arrancó los aplausos más cálidos de su actuación. En el repertorio de Zamba Quipildor no faltaron las chacareras, algunas de las cuales las dedicó a las "hermosuras tucumanas".
Posteriormente fue el turno de "La Misa Criolla", en la que, acompañado por un disminuido Coro Estable de la Provincia (muchos de sus integrantes no se encontraban), dirigido por Ricardo Sbrocco, logró un conmovedor silencio con "Kyrie" ("Oh Señor"), la gran ovación con el carnavalito "Gloria" (también batiendo las palmas) y los aplausos con "Sanctus", "Credo" y "Angus Dei".
Cuando el sol ya se despedía, todavía resonaba la celebración. Zamba Quipildor había estado el sábado en Santa María y anoche debía actuar en La Rioja.


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