Reparten imágenes de las Custodias en el mundo

El robo de las piezas del museo de Arte Sacro e Interpol Internacional fue descubierto el 11 de enero y se dio aviso de lo sucedido a Interpol. Ladrones habían hecho un boquete en el techo de la galería, mientras permanecía cerrada. Las alarmas no sonaron y las cámaras no tomaron a los delincuentes.

22 Ene 2011
En cada aeropuerto internacional; en cada paso fronterizo; en cuanta subasta pública o privada haya a nivel mundial, los ojos de Interpol Internacional ya están preparados para encontrar las Custodias que fueron robadas del Museo de Arte Sacro de Tucumán. Sucede que la delegación Argentina de la Policía Internacional requirió ya a las autoridades de la galería las fotos y la descripción de las reliquias robadas, y fueron enviadas a la Secretaría General de Interpol, con sede en París.

El 11 de enero, la presidenta de la Fundación Amigos del Museo de Arte Sacro, Elvira Frías Silva, llegó al edificio junto a una colaboradora. Habían cerrado por vacaciones el 30 de diciembre, y querían comprobar que las lluvias no hubieran producido daños en el interior de la galería, ubicada en calle Congreso 53.

Pero la sorpresa las desbordó. No fue la lluvia, sino ladrones los que habían provocado un daño irreparable: un boquete se abría en el techo, del cual colgaba una escalera de sogas. De dos vitrinas faltaban las Custodias de Oro, Plata y piedras preciosas. Las alarmas no sonaron y, por el modus operandi de los delincuentes, nadie duda que se trató de un robo por encargo. Dentro de la galería también hay cámaras de vigilancia, pero habían sido apagadas por falta de presupuesto.

Un trámite

Inmediatamente, el Programa Patrimonio Cultural de Interpol Argentina, dependiente de la Policía Federal, requirió a las autoridades del museo imágenes y detalles de los objetos robados. A fines de la semana se cumplió con ese trámite, y la delegación Argentina la distribuyó a la sede de la Secretaría General.

Una fuente de la Policía Federal con conocimiento en el tema explicó que Interpol Internacional pone en marcha un mecanismo de control, a través del cual los agentes están a la caza de quienes quieran transportar las reliquias. Como en este tipo de robos el botín suele tener un comprador de antemano, generalmente son coleccionistas, saben que el destino final es un museo privado, o, eventualmente, alguna casa de subasta. Por eso, como si fuera el ojo de "Gran Hermano", si las Custodias traspasan alguna frontera, la mirada de Interpol Internacional estará allí. "Tengo esperanza que recuperemos algo", dijo Sara Peña de Bascary, miembro de la Junta de Estudios Históricos y colaboradora del museo. La mujer y varios especialistas consultados advirtieron que es imposible reemplazar las piezas robadas, más por su valor histórico que por su valor económico. También coincidieron en que, como casi todas las piezas de museo, las Custodias no estaban aseguradas.

Un coleccionista

Lo que los investigadores no pueden asegurar, ya que no hay ningún tipo de pista firme, es dónde fueron llevados los objetos sagrados. En realidad se cree que un coleccionista "encargó" el trabajo a dos delincuentes que, con todo el tiempo del mundo, lo concretaron. Nadie los vio subir por los techos, a pesar de que es una de las zonas de influencia más importante de las cámaras de vigilancia. Es más, el centro de control de los equipos está ubicado en la misma manzana, pero los observadores no advirtieron la presencia de los ladrones ni cuando subieron, ni cuando rompieron el techo ni cuando bajaron ya con las Custodias en las manos.

Los policías no encontraron huellas de los delincuentes, a pesar de que no dudaron en romper las vitrinas sin ningún tipo de reparos y utilizando aparentemente un martillo. También se creen que las piezas fueron "marcadas" a través de un catálogo y que los ladrones hicieron un trabajo de inteligencia anterior ya que el boquete estaba justo encima de una de las vitrinas que fue destrozada.

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