CAMino minado

El organismo responsable de la selección de los jueces vuelve a recibir embates. El ministro de Gobierno, con mirada crítica. Disidentes solitarios y opositores a la deriva

20 Jun 2010 Por Federico Diego van Mameren
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Fue una semana de equivocaciones....
... o de malas intenciones. 
"¿Sabés?, te hago una confesión. Participé en la redacción de una ley pensada para buena gente, no para este tipo de sociedad". El abogado no tuvo más remedio que ocultarse en el anonimato para hablar, porque sintió temor a las represalias. 
Se refería a la elaboración de la ley que permitió la creación del Consejo Asesor de la Magistratura. El CAM, esta semana, tambaleó. La fragilidad de ser una institución en pañales hace que cualquier falla o ataque dobleguen sus fuerzas. La ley por la cual se rige el CAM precisa que una vez concluidos los concursos para cubrir una vacante, se debe elevar un listado con los cinco mejores promedios y, a partir de esa nómina, el Poder Ejecutivo tiene que designar al magistrado. Pero, como parece que la idoneidad está faltando a algunos postulantes, no siempre se pudo armar el quinteto. Teniendo en cuenta esta situación, hay quienes en el Poder Ejecutivo pretenden golpear los cimientos del CAM. 
Generalmente, las leyes suelen llevar como apodo el nombre de quiénes las pergeñaron. En Tucumán, en cambio, bien se podría poner nombre propio a quienes encuentran la quinta pata del gato para poner palos en la rueda o para embarrar la cancha, a fin de sacar beneficios propios. Esta traba podría denominarse, aunque parezca contradictorio "Barrera Pirincho". Es el ministro de Gobierno y de Justicia, Edmundo Jiménez, quien encontró este resquicio legal para que los concursos del CAM corran serio riesgo de hacer agua. Las autoridades del organismo encargado de designar a los jueces están imposibilitadas de elevar cinco candidatos en algunos casos. 
El ministro de Gobierno sonríe. El presidente del CAM, refunfuña apesandumbrado. Simultáneamente, llueven las impugnaciones poniendo en duda la gestión del jurado que midió la capacidad de los candidatos a cubrir vacantes de por vida en el Poder Judicial. 
El planteo de Jiménez llega pocos días después de que el gobernador José Alperovich decidiera que los bonos de los aportes de los profesionales se paguen cuando comienzan los juicios y no al final. Esta marcha atrás del mandatario fueron rosas para mantener flameando la bandera blanca de la paz. 
Lo curioso es que haya salido el ministro de Gobierno a esta pelea en soledad. Jiménez ha sido siempre un hombre fiel a los Alperovich, especialmente a Beatriz Rojkés, a quien le enseñó la marcha peronista hasta convertirla en presidenta del PJ. Pese a todo, "Pirincho" siempre se quedó con los sacos en el ropero y nunca pudo jurar ni como legislador, ni como vicegobernador, ni como vocal de la Corte. Los que lo frecuentan no se cansan de repetir que Jiménez siente que los Alperovich lo maltrataron al no tener en cuenta su esfuerzo y dedicación a esta gestión. 
El ministro siempre consideró que el CAM era una innecesaria pérdida de poder por parte del Ejecutivo y sigue bregando por ello. Tiene una gran habilidad para bisbisearle cosas al oído del gobernador, quien escuchó una sinfonía cuando oyó los argumentos de la "Barrera Pirincho". Después, un amigo -de los pocos que le quedan desde que subió al poder- le advirtió que debía tener prudencia, que una nueva pelea por el CAM volvería a dejarle innecesarios magullones. La institución que debe designar a los magistrados vuelve a estar en medio del huracán y, otra vez, hay un buen número de actores esperando que le vaya mal porque, como dice el anónimo autor de la frase del comienzo de este texto, son muchos los que prefieren acortar camino y no llegar por el esfuerzo y el mérito propio a la trascendental función de impartir justicia. El CAM debe cuidarse y evitar enfriarse, porque su catarro puede convertirse en una pulmonía. 
El argumento de Jiménez tiene asidero, pero qué pasaría si se inscriben sólo dos postulantes -no una veintena como ahora- ¿jamás se cubrirá esa vacante?... Este reduccionismo podría ayudar a Alperovich a no subirse a un caballo que puede desbocársele.
Asado con mensajes
Alperovich tiene la cabeza puesta en los comicios del año que viene. Alguien le chistó que el planteo contra su re-reelección llegará tarde. Por lo tanto, se siente seguro de ponerse por tercera vez la banda de gobernador. Hasta minutos antes de partir a Brasil sigue el comportamiento de los dirigentes. Hace la vista gorda respecto a cómo se comportan individualmente. Sólo está atento en la cantidad de votos que le van a aportar con el acople. Hace unos días se puso a su lado la concejala Teresa Felipe de Heredia y se quejó de que algunos "muchachos" merodean en su circuito. No son cualquiera, sino pesos pesados como "Alito" Assán, la sombra de Alperovich, Jorge Gassenbauer y el siempre dispuesto Ramiro González Navarro.  Por eso la respuesta de Alperovich fue: "deben entender que cada uno tiene que defender su territorio como pueda". En otras palabras señaló que es el momento de demostrar cuántos votos tiene cada uno. Se acabó el tiempo de tengo 5.000 o 10.000 votos. Más de uno escuchó este mensaje en uno de los imprescindibles asados que se hacen en la casa del gobernador para calmar las fieras.
Vuvuzelas para Amaya
La otra frase que quedó vibrando fue: "No tiene que haber internas". El destinatario fue el mismísimo Gerónimo Vargas Aignasse, que tiene la mejor onda con la senadora Beatriz Rojkés, pero demasiadas intermitencias con el marido de aquella. Para Domingo Amaya fue la mejor frase: le servirá para evitar hostigamientos para una reelección. De todos modos, nadie descarta que el intendente de la Capital siga renegando con los embates de Rolando Alfaro, quien no se cansa de intervenir, desde su ministerio, en territorio colorado. No es el único: Miguel Brito es otro intruso que actúa como una vuvuzela para Amaya. Inexplicable ya que este súper secretario llegó a ser candidato a diputado del bussismo. Lo mismo ocurre con el concejal Javier Morof, ácido defensor del general Antonio Bussi, que ahora se siente cómodo en las lides kirchneristas. De estas cosas no hablan Néstor ni José, o prefieren hacerse los tontos.
Las elecciones también sacuden las aguas del gabinete. Rolando Alfaro se arma para presentar legisladores en las tres jurisdicciones, pero sabe muy bien que Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla, Antonio Ruiz Olivares, Roque Alvarez y Sisto Terán son nenes mimados de José, cuyas exigencias deben ser tenidas en cuenta. 
El tiempo, gran enemigo
A ninguno de estos dirigentes se les movió un pelo por el desembarco duhaldista de esta semana. El "filósofo" Luis Barrionuevo se esforzó por abrazar antialperovichistas, pero la presencia del ex interventor federal, Julio César Aráoz y la imposibilidad por presentar dirigentes nuevos fue un paso en falso de este peronismo disidente. Una de las anfitrionas fue la dubitativa Olijela del Valle Rivas, legisladora que milita en el bloque alperovichista en la Cámara. 
Otro de los dirigentes resucitados de este proyecto es el ex senador José Carbonell, quien ya perdió una elección junta a Olijela en manos de Bussi y luego fue desairado por su amigo Julio Miranda, cuando este optó por Alperovich y no por Carbonell a la hora de elegir a su sucesor. 
El duhaldismo tendrá que repasar algunas materias. Puso a Kirchner y luego de que lo dejaron fuera del poder, intenta desplazar al ex presidente de la arena peronista. Para ello recurre a las mismas figuras que alguna vez se escondieron por el "que se vayan todos". Tal vez deben guardar los viejos manuales para revisar mejor el presente.
En canoa
José Cano navega solo en la canoa de los candidatos opositores a gobernador, pero no rema. En la Unión Cívica Radical todos los caminos conducen al senador que nada tiene que perder con seis años de mandato. Sin embargo, en la UCR sólo se ven actitudes aisladas y no una política de trabajo con vistas a 2011. En este partido hay una idea que subyace: el dueño de la pelota es el campo y de esa poderosa estructura dependen muchas decisiones en el partido radical. 
La política navega en aguas electorales, mientras en la sociedad se ha abierto un durísimo debate por la ley del matrimonio gay. Es allí donde se refleja el estado de crispación social y de intolerancia. Se mezclan verdades con sentimientos patrios, banderas y odios y amores a dirigentes partidarios. En la semana se ha visto cómo se han arriado chicos como escudo de un tema tan de adultos. 
Las equivocaciones han estado del lado de los que atacan y del lado de los que defienden esta ley que debería debatirse con argumentos y sin prepotencias.
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