Los senadores perciben mucha resistencia al matrimonio gay

Una comisión recorrió ya cinco provincias. La senadora Negre de Alonso dijo a LA GACETA, que la mayoría de la gente se opone a que se redefina la institución matrimonial.

19 Jun 2010
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EN LA GACETA. Los senadores Liliana Negre de Alonso y Sergio Mansilla. LA GACETA / OSCAR FERRONATO

Quedó impresionada por la gran convocatoria que logró la marcha realizada el jueves por la noche contra el proyecto de ley mediante el cual se autorizaría el matrimonio entre personas del mismo sexo. La senadora Liliana Negre de Alonso, que preside la Comisión de Legislación General, donde se discute la iniciativa, dijo que notó mucha resistencia, en todas las provincias, hacia la unión matrimonial ente homosexuales.

Tucumán es la quinta provincia que visitan los miembros de la comisión a fin de encabezar audiencias públicas en las que diferentes sectores de la sociedad expresan su postura respecto del proyecto. Antes estuvieron en Corrientes, en Chaco, en Salta y en Catamarca.

"Si bien quienes se oponen al proyecto no quieren una redefinición del matrimonio, entienden que es necesario dar una alternativa a las personas del mismo sexo que optan por convivir. No es que se esté en contra (de los homosexuales); hay una necesidad imperiosa de legislar para situaciones como estas", afirmó la parlamentaria durante una visita que realizó ayer a LA GACETA.

En nuestro diario, la senadora nacional sanluiseña fue recibida por el gerente general, José Pochat, y por el secretario general de redacción, Carlos Abrehu. Negre de Alonso, representante de San Luis en la Cámara alta, estuvo acompañada por el senador tucumano Sergio Mansilla.

La parlamentaria reconoció que los integrantes de parejas gays "tienen derecho a una regulación, a que se les garantice cuestiones previsionales, alimentarias y de herencia, entre otras, pero también deberán asumir obligaciones como las tienen los matrimonios heterosexuales". "Lo que no comparto es que tengan derecho a la adopción. Francia, por ejemplo, es uno de los países más revolucionarios y defensores de los derechos, y sin embargo discutió durante 12 años la ley. De ello resultó un pacto civil donde se reconocen todos los derechos, pero no se equipara la unión entre homosexuales con el matrimonio heterosexual ni se les permite (a los gays) adoptar", subrayó.

Destacó que de haber hijos adoptados por parte de parejas homosexuales, se generarían muchas situaciones de confusión. "Los chicos pasarían a tener tres padres y seis abuelos, por ejemplo", observó la senadora.

Una mirada al interior
"La ciudad de Buenos Aires quiere ser la capital gay del mundo. La postura es clara", opinó Negre de Alonso. "Por eso los senadores entendemos que una ley de tanta importancia no puede resultar sólo de quienes pueden hacerse escuchar en el Congreso. Hay mucha gente del interior que no puede llegar a Buenos Aires. Por eso hemos salido al país. Así, después de conocer todas las posturas, cada senador va a saber si va a tocar el botón rojo (de rechazo) o el verde (de aprobación) el 14 de julio", dijo. Para esa fecha está previsto el tratamiento del proyecto en el recinto del Senado. La iniciativa ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación.

"Además a los senadores les interesa lo que piensa la gente. El año próximo hay elecciones; algunos quieren ser gobernadores, otros seguir siendo senadores ... en fin, ellos tienen que volver a sus provincias y rendir cuentas, ¿no?", añadió la parlamentaria.

También recordó que la camarista Graciela Medina, asesora de Comunidad Homosexual Argentina (CHA), criticó el proyecto porque, según dijo, viola los derechos humanos de las mujeres al provocar la desaparición de su identidad de género del texto del Código Civil.

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