APENAS AYER

Julio A. Roca en su provincia natal

El Batallón 7, que mandaba, permaneció en Tucumán en 1869-70. Por Carlos Páez de la Torre (h).
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"MANEJO DEL ARMA DE INFANTERIA". Folleto que Julio A. Roca confeccionó e hizo imprimir en Tucumán, para uso de su batallón, en 1869. LA GACETA

No es muy conocido el hecho de que el único trabajo escrito sobre temas militares que realizó en su vida el tucumano Julio Argentino Roca (1843-1914), fuera impreso precisamente en Tucumán. Se titulaba "Manejo del Arma de Infantería, de las V y VI Ediciones de la obra de Perea, arreglada para el Batallón 7 de Línea por su Jefe, el Teniente Coronel D. Julio Argentino Roca". Lo estampó la Imprenta de La Victoria, en 1869. Hemos tomado la carátula del ejemplar que se conserva en el Museo Mitre.
Ese año 1869 y casi todo el siguiente, Roca estuvo en la provincia de su nacimiento, descontando los intervalos que pasó en otras del norte. Lo había enviado el presidente Domingo Faustino Sarmiento, para que solucionase el conflicto que el jefe de la guarnición de Salta, Martín Cornejo, mantenía con el gobernador Sixto Ovejero.
Y también, para vigilar a los mitristas Taboada, de Santiago del Estero, permanentemente enfrentados con el Gobierno Nacional. Roca fue nombrado por gestión de ministro de Guerra, coronel Martín de Gainza, y Sarmiento lo aceptó  a regañadientes. "Necesitaba un hombre de más años y si fuera posible, un poco feo", comentaría años después.
Se produjo luego la invasión de Felipe Varela al norte, problema que Roca se preparó a enfrentar, encargándose de la movilización; pero la amenaza concluyó con la derrota del caudillo en Las Salinas. Se encargó de relevar a Cornejo, cosa que hizo sin inconvenientes.
En cuanto a los Taboada, lo habían molestado a su paso por Santiago. El capitán que lo alojó hizo desaparecer una noche toda su caballada. Pero Roca lo arrestó y le dijo que, si no volvían los caballos, lo pasaría por las armas. Los caballos volvieron.
En Tucumán, se dedicó a poner en condiciones el Batallón 7 que mandaba. Aumentó su número de plazas y se preocupó por la instrucción. A ese propósito respondió el folleto referido.
Roca estuvo entre nosotros hasta noviembre de 1870. Ya por entonces Sarmiento confiaba plenamente en él, y lo trasladó a Córdoba en esa fecha para que controlara discretamente el proceso electoral.

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