Cuando la democracia está en contra de sí

"La democracia: de una crisis a otra", Marcel Gauchet, (Nueva Visión - Buenos Aires). Por Javier Tejerizo.

07 Dic 2008
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EN DOS TIEMPOS. Gauchet plantea que el sistema democrático padece una erosión interna, debido a la forma en que sus actores la comprenden.

Marcel Gauchet (Poilley, Francia, 1946) es considerado uno de los más prominentes intelectuales contemporáneos, debido a su análisis de cuestiones tales como las consecuencias políticas del individualismo moderno, la relación entre la religión y la democracia, y los dilemas de la globalización. La democracia es un texto breve, pero de lectura densa, y fresco por su relación con la actualidad. Formulado a partir de una conferencia pronunciada en el liceo David d’Angers, el 8 de junio de 2006, supone una recapitulación de gran parte del pensamiento del filósofo francés, hoy director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y jefe de la revista Le Débat.
El principal objetivo de la ponencia es caracterizar la situación de crisis actual de las democracias y así orientarnos en el devenir que está constituyéndose. Para ello, el filósofo francés organiza su trabajo alrededor de tres tesis: la primera es que la democracia está sufriendo una segunda crisis de crecimiento; segundo, que esta crisis provoca la autodestrucción de los cimientos de la misma; y por último, que esta es una crisis de composición del régimen mixto, de la democracia liberal. Gauchet considera que hoy el sistema democrático está padeciendo una erosión interna, principalmente debido a la forma en que sus actores la comprenden, corroyendo las bases de su funcionamiento. Hay una confusión sobre su naturaleza; del dominio del conjunto se pasa a la soberanía del individuo, que deriva en que sus instrumentos básicos pierdan efectividad. La democracia se vuelve contra sí misma; la búsqueda de maximizar las libertades individuales (más derechos para cada uno) deriva en una merma del poder de la sociedad (menor poder para todos).
Este panorama sombrío, según Gauchet, puede ser revertido en el largo plazo. Pero para que esta tendencia dominante cambie, es necesario iluminar el individualismo: “Se trata de mostrarles a los individuos que su libertad sólo adquiere verdadero sentido en el marco de un gobierno común…”. El motor para el cambio puede ser la frustración actual, la frustración de la libertad sin poder, la cual nos puede empujar a comprender que únicamente el gobierno colectivo da sentido a la independencia individual. Pesimismo a corto plazo y optimismo a largo plazo, esa es la esperanza que Marcel Gauchet nos deja.
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