"Redistribuir el ingreso es una batalla cultural"

Cristina Fernández de Kirchner inauguró ayer, junto con el gobernador, José Alperovich, el hospital de Aguilares. Luego, en un acto multitudinario, la mandataria aseguró que no cejará en su lucha por construir una Argentina más equitativa. El titular del Ejecutivo tucumano, por su parte, dijo que la provincia estará eternamente agradecida de los Kirchner. En su discurso, la Presidenta dijo que los que más ganan tienen que entender que deben extender una mano solidaria a los menos favorecidos.

16 Abr 2008
"Este hospital es un el símbolo del compromiso que todos debemos asumir para mejorar la calidad de vida de los nuestros. Sabemos que en esta batalla por la dignidad, por más salud, por más trabajo y viviendas nos van a poner obstáculos. Porque los hospitales, porque las viviendas, porque las calles, las cloacas no se hacen con discursos, se hacen con recursos, se hacen con dinero; y es entonces, argentinos, cuando la redistribución del ingreso se convierte en algo más que un eslogan de campaña electoral". Redoblar de bombos y gritos aclamaban ayer los conceptos de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto que se realizó tras la inauguración del Hospital de Aguilares.
Durante los 12 minutos de su discurso, la mandataria no identificó a los destinatarios de sus críticas, pero era claro que se dirigía a los productores del campo. "Cuando se está al frente de los destinos de la república, la redistribución del ingreso es la lucha para que los que más tienen entiendan de una buena vez que quienes más han sido favorecidos, que quienes más ganan, tiendan la mano solidaria hacia el pueblo que reclama trabajo, salud, vivienda y educación", manifestó, en tono de arenga.
"Algunos creen que la redistribución del ingreso es sólo una batalla económica de intereses, yo digo que, además, es una profunda batalla cultural que tenemos que dar los argentinos. Porque, no nos engañemos, en las sociedades desarrolladas no hay sólo una cuestión económica: hay una comprensión cultural de sus elites, de sus clases dirigentes, de cómo deben mejorar la calidad de vida del pueblo, porque así mejora la calidad de la riqueza de la nación, que es la riqueza de todos también", aseveró.
Según la Presidenta, es necesario dar esa batalla cultural para que los que más tienen comprendan que no deben ver como enemigos a los gobiernos que luchan por la distribución del ingreso, la justicia y la dignidad. "Por el contrario, son los mejores aliados, porque dan sustentabilidad social y cultural a un país. Sino que miren hacia fuera, que miren a esos grandes países que han entendido que la grandeza de una nación es también la grandeza del pueblo, que la riqueza también tiene que llegar a todos los rincones de la patria, para ser un territorio más equitativo", acotó.

Pedidos y distinciones
La jefa de Estado sólo interrumpió su discurso una vez para pedir que se bajaran los carteles y los pasacalles que nombraban a los referentes políticos que habían movilizados militantes al acto. "Quiero ver las caras de las tucumanas y los tucumanos", aseveró.
En el palco oficial recibió del intendente de Aguilares, Agustín Fernández, las llaves de la ciudad y el decreto que la designó "Huésped de Honor". Luego, la diputada y titular del PJ local, Beatriz Rojkés, le obsequió una escultura de una caña de azúcar hecha de plata.
Fue entonces cuando la Presidenta se refirió al hospital habilitado en Aguilares. En ese momento manifestó que escuchar del gobernador, José Alperovich, (a quien llamó por su nombre de pila) que en 50 años no se había realizado un emprendimiento igual en el interior, la hizo formularse una pregunta. "¿Qué nos pasó a los argentinos durante tanto tiempo, que enfrascados en enfrentamientos artificiales y en discusiones sin sentido, perdíamos el tiempo mientras miles de argentinos dejados a la mano de Dios reclamaban salud y trabajo?", reflexionó.

Llamamiento
Cristina elogió a Alperovich por revertir los índices de la mortalidad infantil. "Cuando escucho esos números, que no son los números de la economía sino los números de la dignidad y de la vida, siento que estamos cambiando la Argentina como nunca antes", afirmó.
Al respecto recordó una vista a Tucumán en 2005 como senadora nacional -"cuando ni pensaba en ser candidata a Presidenta", según dijo- para habilitar la ampliación del Hospital de Niños. "Me acuerdo del orgullo de José como gobernador al inaugurar ese hospital que iba a traer dignidad a los chicos, a esos chicos que tantas veces habían sido mostrados casi obscenamente por las cámaras de televisión colocando a Tucumán casi como la capital de la vergüenza y la indignidad de la Nación", expresó.
Para cerrar, la Presidenta dijo que su fe en el pueblo es indestructible y que honrará la confianza de los argentinos, tanto de los que la votaron como de los que no lo hicieron. "Siento que estoy en un punto de inflexión de la historia argentina. A dos años del Bicentenario (del 25 de Mayo de 1810) siento que estamos ante la más inmensa oportunidad de nuestra historia en los últimos 200 años. Los convoco a todos en esta hora histórica para que cada uno asuma su rol: todos tienen un papel que cumplir en la construcción de la patria", concluyó.
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