DERECHOS HUMANOS - INVESTIGACIONES

Piden la detención de Martínez de Hoz, ex ministro del proceso

El Gobierno nacional vincula al ex jefe de Hacienda con la desaparición de un ex director. La presentación apunta a la certificación de un negociado que el subalterno se negó a firmar. Otros involucrados.
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INVESTIGACION. Martínez de Hoz era presidente de la empresa que compró el Estado nacional a sobreprecio. NA

BUE­NOS AI­RES.- El Go­bier­no na­cio­nal pi­dió ayer a la Jus­ti­cia la de­ten­ción del ex mi­nis­tro de Eco­no­mía de la úl­ti­ma dic­ta­du­ra, Jo­sé Al­fre­do Mar­tí­nez de Hoz, y de otros ex je­rar­cas de esa car­te­ra, por el cri­men de Juan Car­los Ca­sa­rie­go De Bel, un ex fun­cio­na­rio del Pa­la­cio de Ha­cien­da que ob­je­tó la ope­ra­ción de es­ta­ti­za­ción de la Com­pa­ñía Ita­lo Ar­gen­ti­na de Elec­tri­ci­dad (CIAE).
La pre­sen­ta­ción fue rea­li­za­da por la Se­cre­ta­ría de De­re­chos Hu­ma­nos de la Na­ción, a car­go de Eduar­do Luis Du­hal­de, an­te el juez fe­de­ral Da­niel Ra­fe­cas. El pe­di­do de de­ten­ción al­can­za también a Juan Ale­mann y Gui­ller­mo Wal­ter Klein, ex se­cre­ta­rios de Ha­cien­da y de Pla­ni­fi­ca­ción, res­pec­ti­va­men­te, du­ran­te la ges­tión de Mar­tí­nez de Hoz.
Ca­sa­rie­go De Bel, di­rec­tor de Re­gis­tros de In­ver­sio­nes Ex­tran­je­ras del Mi­nis­te­rio de Eco­no­mía, de­sa­pa­re­ció el 15 de ju­nio de 1977, luego de ne­gar­se a fir­mar una cláu­su­la pa­ra acre­di­tar que la CIAE era de ca­pi­ta­les ex­tran­je­ros, pa­ra co­ti­zar­la a un pre­cio ma­yor a su va­lor real, pre­vio a su es­ta­ti­za­ción.
En con­fe­ren­cia de pren­sa, don­de es­tu­vo la hi­ja de la víc­ti­ma, Ma­ría Ca­sa­rie­go, Du­hal­de di­jo que la de­sa­pa­ri­ción de Ca­sa­rie­go De Bel es­tá “es­tre­cha y fun­da­men­tal­men­te li­ga­da a su ne­ga­ti­va a acor­dar lo que a su jui­cio no co­rres­pon­día en re­la­ción a la Ita­lo Ar­gen­ti­na que, has­ta dos días des­pués del gol­pe, era pre­si­di­da por Mar­tí­nez de Hoz”, a quien de­fi­nió co­mo un “cua­dro esen­cial del pro­yec­to te­rro­ris­ta de la dic­ta­du­ra”.
“No só­lo fue el au­tor del plan eco­nó­mi­co que fue el fun­da­men­to real y ver­da­de­ro que lle­vó al asal­to de las ins­ti­tu­cio­nes el 24 de mar­zo de 1976, si­no que ade­más tu­vo par­ti­ci­pa­ción di­rec­ta en ac­tos pro­pios de te­rro­ris­mo de Es­ta­do”, dijo, o “en he­chos con­cre­tos que se lo vin­cu­la, co­mo de san­gre, de tor­tu­ra y de de­sa­pa­ri­ción de per­so­nas”, aña­dió.
El ca­so in­ves­ti­ga­do se vin­cu­la con la com­pra por par­te del Es­ta­do de la Ita­lo en U$S 394,5 mi­llo­nes, cuan­do en rea­li­dad la co­mi­sión in­te­gra­da por Ca­sa­rie­go in­di­có que era mu­cho me­nor, alrededor de U$S 122 mi­llo­nes, e in­clu­so me­nos.
Ya en de­mo­cra­cia, una co­mi­sión par­la­men­ta­ria in­ves­ti­gó la cues­tión y de­tec­tó irre­gu­la­ri­da­des en el pro­ce­so. La em­pre­sa fue crea­da en 1911 y en 1961 se re­ne­go­ció el con­tra­to con una cláu­su­la que in­cluía que cual­quier ne­go­cia­ción de com­pra o ex­pro­pia­ción de­bía ha­cer­se en dó­la­res, pe­ro fi­nal­men­te se rea­li­zó en fran­cos sui­zos me­dian­te una ope­ra­to­ria en la que par­ti­ci­pó el em­ba­ja­dor de la dic­ta­du­ra en Ber­na, Luis de Pa­blo Par­do.
“La fuen­te de re­cur­sos que el Es­ta­do ter­mi­nó pa­gan­do a gru­pos pri­va­dos pue­de ca­li­fi­car­se co­mo uno de los gran­des ne­go­cia­dos de nues­tro país”, ase­gu­ró Luis Alem, se­cre­ta­rio de Pro­tec­ción de De­re­chos Hu­ma­nos.
“A 30 años del he­cho, es­pe­ro que en al­gún mo­men­to en nues­tro país ha­ya Jus­ti­cia y sea po­si­ble ar­mar un país. Y que los res­pon­sa­bles de se­me­jan­te ge­no­ci­dio pa­guen”, se­ña­ló la hija de la víctima. (DyN)

Profesión: Economista, de la escuela monetarista de Chicago.
Edad: 82 años; nació el 13 de agosto de 1925.
Antecedentes: fue el primer ministro de Economía de la última dictadura; también el mentor intelectual de ese régimen terrorista de Estado. Miembro de una aristocrática familia de ricos estancieros, durante su gestión (1976-81), multiplicó por cuatro la deuda externa. Su plan económico incluyó el congelamiento de los salarios y estimuló la especulación financiera.