A 25 años de la muerte de Conrero

La Iglesia tucumana honró a su ex arzobispo. EL prelado había fallecido a los 59 años, en Villa Silvio Pellico, Córdoba, su pueblo natal.

07 Jul 2007
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EN LA CATEDRAL. La imagen de Conrero presidió la misa concelebrada. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO

Anoche se ofició una misa concelebrada en la Catedral para conmemorar los 25 años de la muerte del ex arzobispo de Tucumán monseñor Blas Victorio Conrero, que se cumplen hoy. La celebración fue encomendada por el actual arzobispo, monseñor Luis Villalba, y fue organizada por el Consejo de Pastoral Arquidiocesano. Del oficio religioso también participaron los seminaristas que estudian en Tucumán.
En la homilía, monseñor Villalba mencionó la trayectoria de quien ejerció durante 14 años el arzobispado en la provincia (1968-1982), y que fue sucesor de monseñor Juan Carlos Aramburu, cuando este último fue trasladado a Buenos Aires para desempeñarse como cardenal primado de la Argentina.
Villalba destacó que la frase de San Pablo inscripta en la lápida de la tumba de Conrero -ubicada bajo el altar de la Catedral- resume lo que fue la vida pastoral del fallecido arzobispo: “la caridad de Cristo nos urge”. Agregó que a Conrero le tocó una gestión pastoral en momentos difíciles para Tucumán, que supo afrontar con decisión y misericordia para liberar del sufrimiento a la gente. Luego de la misa, se realizó una mesa panel sobre la figura de monseñor Conrero y su ministerio pastoral en Tucumán.
Las disertaciones estuvieron a cargo de monseñor José Arbó, Juan Carlos Hourcade y Lucrecia Vera. Conrero falleció de un paro cardiaco mientras se hallaba en Villa Silvio Pellico, Córdoba, su pueblo natal. Había viajado para visitar a su madre, que tenía 86 años. El prelado murió a los 59 años.