“A los cadetes nos roban de todas las formas posibles e imaginables. Dependiendo de la zona, actúan con mayor o menor violencia”, explicó Hugo Santucho, secretario general de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM) en entrevista con LA GACETA.

Ayer se conoció que el lunes un repartidor de una casa de comidas de Lastenia había sido asaltado por tres delincuentes que venían en una moto. La víctima resultó (físicamente) ilesa porque no se resistió al ataque. El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad de una casa que mostraron el momento en el que los ladrones, a cara descubierta, le apuntan con una pistola al trabajador.

Estas son algunas de las modalidades delictivas que sufren los mensajeros cada vez que salen a la calle para llevar un pedido.

1) Van a la pesca

La más frecuente de las formas delictivas. Los motochorros hacen recorridos por determinadas zonas, sobre todo de noche, hasta que encuentran a un cadete y lo siguen.

Cuando el trabajador se baja de la moto para entregar el pedido los delincuentes lo emboscan y, habitualmente con un arma de fuego y bajo amenazas de muerte, lo despojan del vehículo, del celular y del dinero que lleve.

2) Llaman a su “presa”

Algunos “depredadores del asfalto” llaman por teléfono y hacen un pedido falso para cierta dirección donde esperan para emboscar al repartidor.

Con la llegada de las aplicaciones esta modalidad disminuyó un poco debido a la geolcalización, pero sigue vigente en los barrios donde los comercios más pequeños de esa zona hacen envíos.

3) Ataque piraña

Algunos motochorros conforman grupos y recorren en varias motocicletas determinadas zonas.

Al localizar a algún repartidor, lo persiguen y lo rodean. Basta con que uno o dos de los ladrones desenfunde un arma de fuego para que la víctima -desarmada y totalmente superada en número- detenga su marcha y les entregue el vehículo.

Esta modalidad, según Santucho, la sufrieron mucho los repartidores al sur de la capital, una de las áreas que cada vez menos locales gastronómicos abarcan.

4) Robos con “chupete”

La última modalidad es la menos violenta de todas. Es la que utilizan los oportunistas y suele darse principalmente en el microcentro y en otras zonas muy concurridas de la ciudad.

El delincuente, viendo que un cadete descuida la moto unos minutos, utiliza una herramienta rudimentaria conocida como “chupete” (una especie de punta), para forzar una cadena, un candado e incluso hasta el tambor de una moto para darle arranque.

“Supongamos que llevamos un pedido a LA GACETA. El cadete tendría que dejar la moto en calle Maipú e ingresar a la peatonal caminando. En ese corto recorrido de media cuadra los ladrones son capaces de robarte la moto. Nos ha pasado”, ejemplificó Santucho, que remarcó que muchas veces tienen pedidos para otras zonas a las que solo pueden ingresar caminando (galerías, centros comerciales, etcétera).

5) Otros factores

Por otro lado, el sindicalista también detalló otros aspectos que fueron notando sobre sus agresores. “Antes nos cuidábamos mucho si veíamos a dos hombres sobre una moto cerca de donde íbamos a dejar el pedido. Hoy eso empeoró: ahora también debemos desconfiar cuando vemos una moto tripulada por mujeres, o por un varón y una mujer. Incluso a veces nos asalta una sola persona”, añadió.

Por último, dijo que están atacando más a quienes trabajan con una aplicación, porque, a diferencia de un mensajero particular, el ladrón sabe que ese cadete lleva consigo un celular.

Casos inolvidables

Alejandro Sánchez y Javier Gómez viven en la memoria de los repartidores

“En el gremio siempre nos acordamos de Alejandro Sánchez. Siempre lo tenemos presente porque sabemos que todos los días nos arriesgamos a sufrir lo mismo”, expresó Hugo Santucho, representante del sindicato de cadetes, que calificó de “tristemente emblemático” el caso. Sánchez fue asesinado por un grupo de motochorros que lo emboscó el 13 de mayo de 2020 a las 19, cuando salía a trabajar. La víctima fue baleada en Colón al 1.400. “Tampoco olvidamos a Javier Gómez, que también fue asesinado el año pasado en avenida Circunvalación mientras trabajaba”, agregó.

Esperanzados

“Claudio Maley no nos escuchó; tenemos buenas expectativas con el nombramiento de un nuevo ministro”

Según dijo Hugo Santucho, la salida del ex ministro de Seguridad Claudio Maley sirvió para descomprimir un poco los hechos violentos que habían sufrido los repartidores durante 2020. “Con Maley no nos sentimos escuchados. Varias veces nos acercamos para dialogar en busca de medidas que nos brinden seguridad pero nunca nos propusieron una solución. Tenemos buenas expectativas con respecto al nombramiento del nuevo ministro (Eugenio Agüero Gamboa), ojalá nos escuche y podamos lograr algo bueno”, indicó el sindicalista.