“Para el Presidente es un formidable debate que una profesora imponga a los gritos lo que deben pensar sus alumnos”, expresó la tucumana Cristina Pérez al comenzar su editorial de “Confesiones en la Noche” (Radio Mitre). “Donde hay maltrato, el Presidente ve un debate. Donde a los chicos se los denigra, el Presidente considera que se les abre la cabeza”.

“Ahora entendemos por qué no dice nada cuando la vicepresidente exhibe su sometimiento, le quita el micrófono, lo corrige, lo reta por cómo toma agua y degrada su autoridad frente a todos y todas”, acotó en ese sentido.

Luego, Cristina Pérez dijo que Alberto Fernández “hizo apología de la violencia al defender a la profesora militante. Y peor: bajó línea y justificó a cualquiera que haga lo mismo de ahora en más. Justificó el adoctrinamiento político y lo promovió, convirtiendo a los estudiantes en rapiña de la cacería ideológica”.

CRISTINA PÉREZ

“Cuando el mandatario defiende a la profesora violenta y no a los estudiantes, no sólo ejerce violencia política y simbólica directa contra esos chicos, sino que además deshonra los pactos a los que jurídicamente nuestro país adhiere, derechos del niño que deben ser respetados sin distinción de opiniones políticas”, agregó.

Por otro lado, Cristina Pérez indicó que “el Presidente se vuelve así secuaz de los fanáticos”. 

“En su lugar, yo trataría de aprender la lección que dejan los chicos de esta escuela de La Matanza que, lejos de caer en la extorsión de una profesora que los descalifica porque sus padres no pueden pagar un colegio privado, que los rebaja porque necesitan ayuda del Estado, que les grita abusando de su poder, que les impone ideas por la fuerza, decidieron defender sus derechos a pensar distinto, no se dejaron someter, y registraron lo ocurrido para denunciarlo”, expresó asimismo.

“El Presidente, que increíblemente también es profesor, podría tener la grandeza de recibir esta instrucción cívica y de principios cada vez que hace contorsiones para cambiar de idea porque no tiene el valor de defenderlas o porque las blande por mera conveniencia pero no por convicción”.

“El Presidente, que últimamente parece convertido en un Herminio (Iglesias) serial, que no agota la capacidad de estupor de una ciudadanía descorazonada por la impudicia en el poder, debería tomar esta enseñanza de los chicos de un secundario de La Matanza: la dignidad Presidente, la dignidad no se mancha. Al menos proteja la dignidad de su investidura”, finalizó.