La vecina nación de Uruguay ha vacunado al 60% de su población con las dos dosis de las vacunas contra la covid-19, de acuerdo a la información brindada por su Ministerio de Salud Pública (MSP). En concreto, el sábado último, 2.127.057 personas fueron inoculadas en una segunda ocasión con los fármacos de los laboratorios estadounidense Pfizer, chino Sinovac o anglo-sueco AstraZeneca; ello supone un 63% del total de los habitantes.
Además, otros 2.532.547 de uruguayos han recibido la primera dosis de alguna de esas tres vacunas, que son las que llegaron a ese país -las dos primeras por compra directa y la última dentro del mecanismo Covax, de la Organización Mundial de la Salud (OMS)-.
Uruguay volvió el pasado domingo, después de siete meses, a la zona amarilla del índice de Harvard, que acumula el promedio semanal de casos nuevos de coronavirus. Solo dos departamentos permanecen en color naranja y unos 16 han pasado, afortunadamente, al verde. Así las cosas, el país sudamericano va recuperando su normalidad, con el regreso total a la presencialidad en la educación, la reapertura de salas para espectáculos, aunque con aforos reducidos, y el retorno de los funcionarios públicos al trabajo en las oficinas.
En comparación con el resto de la región, los uruguayos y los chilenos son los mejor posicionados, pues los datos de Our World in Data indican que también un 63 % de habitantes de Chile tienen sus dos pinchazos. La información en la plataforma mundial de estadísticas se encuentra actualizada entre el 24 y el 28 de julio. Our World in Data es editado por profesionales de la Universidad de Oxford y se ha erigido como la web de referencia para seguir la evolución de la pandemia.
Pero, ¿cuál es la situación de la Argentina? Al día de hoy, en nuestro país se han colocado segunda dosis al 14 % de los residentes, lo cual nos deja muy por debajo de los vecinos e incluso hasta de Brasil, que figura con un 18 %. Los argentinos sólo aventajamos en materia de vacunación contra el coronavirus a los bolivianos y a los paraguayos, que han logrado colocar segundas dosis al 6 % y al 4 % de sus poblaciones.
"La crisis de vacunas denota una desigualdad espantosa que perpetúa la pandemia", ha dicho recientemente Tedros Adhanom Ghebreyesus, el doctor que se desempeña como director general de la OMS. "Un pequeño grupo de países fabricantes y compradores de la mayor parte de las vacunas del mundo controla el destino del resto del planeta", ha añadido, y enseguida lamentó la inequidad.
Ante este escenario regional y global, en el que la Argentina no logra consolidar su campaña de vacunación, la ministra de salud de la Nación, Carla Vizzoti, dijo hace unos días que agosto "será el mes de las segundas dosis", pues planea que se completen los esquemas de vacunación de gran parte de la población contra el coronavirus. Según la funcionaria, en la última reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa) se fijó el objetivo de alcanzar al 60 % de la población mayor de 50 años vacunada completamente en el transcurso del próximo mes. Es decir, estaríamos llegando un mes después que los chilenos y uruguayos a un esquema que nos permite afrontar el ingreso de la variante delta con mayor tranquilidad.
Según el Monitor Público de Vacunación, Argentina lleva distribuidas unas 35.500.000 vacunas, de las cuales ya se aplicaron 29.700.000. La gran mayoría se han empleado como primeras dosis. Del total, sólo unas 6.000.000 personas completaron el esquema.
Israel, uno de los países más avanzados respecto a la vacunación, tiene el 58% de su población inmunizada con ambas dosis. En el Reino Unido, esta cifra llega al 55%, de acuerdo a información de la Universidad de Medicina Johns Hopkins. En España, el porcentaje es del 53%. Canadá alcanza el 54%. En Estados Unidos e Italia esa cifra varía entre un 47% y un 49%, respectivamente. Malta e Islandia son otros países avanzados, con el 72%, y y el 70% de la población vacunada. En Emiratos Árabes casi llegan al 70%. En América hispana, Venezuela y Paraguay poseen el peor desempeño, con 3,8% y 2% respectivamente.
La variante Delta se identificó por primera vez a finales de 2020. A mediados de 2021, se encuentra presente en unos más de 120 países. Estudios preliminares muestran que es más transmisible que la británica alfa. También que habría una reducción en la efectividad de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer frente a casos sintomáticos con una sola dosis, pero ambas conservan altos niveles de efectividad frente a hospitalizaciones. Días atrás, el Instituto Gamaleya, el desarrollador de la vacuna rusa Sputnik V, aseguró que su fármaco tiene hasta un 90 % de eficacia con la nueva cepa.
La cepa delta en el mundo: ¿un espejo de lo que se viene a la Argentina?