Los pilotos de F-1 son algunos de los atletas más exigidos del mundo y se adhieren a estrategias únicas de preparación física y mental. La mayoría no tiene idea del estrés que le genera a un cuerpo humano una carrera de la categoría. Un piloto baja entre dos y tres kilos después de conducir un monoplaza durante dos horas. La tensión en los brazos y la fuerza G que tiene que soportar el cuello hacen que los corredores necesiten un entrenamiento de alta competencia. Pero: ¿qué es la fuerza G?

En realidad no es una fuerza, sino una comparación entre la fuerza provocada por una aceleración en un objeto y su peso. Es la unidad que mide el incremento de la velocidad de un cuerpo generado por la gravedad. El cuerpo humano está más adaptado a soportar fuerzas G horizontales que verticales y su tolerancia depende no sólo de la magnitud de la fuerza, sino también de la duración, la dirección, el lugar del cuerpo donde sea aplicada y la postura del cuerpo. Por supuesto, la resistencia a la aceleración disminuye a medida que el tiempo de exposición a ella aumenta.

Pasó el domingo

El circuito de Silverstone es uno de los más exigentes de la categoría. El domingo pasado, el holandés Max Verstappen se quedó con el triunfo después de una clase magistral de manejo y estrategia. Allí se vio cómo en las curvas Maggots y Becketts los pilotos tienen que soportar hasta 6,5 G. Imaginen que un avión caza de combate genera 7 G en un giro, lo que obliga a los pilotos a llevar trajes especiales para evitar lesiones o pérdida de consciencia.

Para dar un poco de contexto, la cabeza del conductor y el casco pesan aproximadamente 6,5 kilos; si se tienen en cuenta los 6,5 G generados en frenadas y curvas, las cargas pueden equivaler a 35-45 kilos. La exigencia en el cuerpo de un piloto de F-1 es muy alta.

Entrenamientos

Los pilotos suelen realizar un entrenamiento de resistencia por la mañana y por la tarde uno más relajado, que incluye bicicleta, remo, natación o incluso esquí de fondo. Como todos los deportistas de élite, la intensidad y el volumen de entrenamiento se ajusta diariamente para optimizar la recuperación y maximizar el potencial.

Es importante que el piloto acondicione los hombros y el cuello, ya que la cabeza no está apoyada por un movimiento hacia adelante y lateral. Isometría en extensión con arnés es un entrenamiento clásico en el cuello de los pilotos. Otra cara importante de la preparación física es el trabajo cardiovascular: muchas veces pasan más de dos horas anclados al monoplaza, en muchos casos cursando temperaturas asfixiantes y en permanente tensión, además de sufrir incesantes cambios bruscos en el pulso pudiendo llegar a las 200 pulsaciones en carrera.

En suma, no sólo se trata de subirse al auto y conducirlo, sino que se trata de subirse a uno que tiene 1.000 caballos de fuerza y poder dominarlo.