ENTRE RIOS.- La condena de prisión perpetua convirtió a Nahir Galarza en la mujer más joven en recibir tal castigo en la Justicia penal argentina. La adolescente entrerriana, que fue encontrada culpable del asesinato de su novio Fernando Pastorizzo, permanecerá más de tres décadas en prisión.

De acuerdo con el artículo 13 del Código Penal, la joven de 19 años podrá recuperar la libertad, siempre sujeta a diversas condiciones legales, recién dentro de 35 años. Es decir, cuando tenga 54 años. La joven fue condenada ayer en los tribunales penales de Gualeguaychú, Entre Ríos, después de tres semanas y 11 audiencias del proceso judicial.

De haber ocurrido el juicio contra Galarza siete años atrás, la joven no hubiera recibido condena a prisión perpetua, tal como sucedió ayer en Gualeguaychú. Si no se hubiera probado el vínculo, podría haber recibido una pena máxima de 25 años de prisión, por el delito de homicidio simple.

Pero en 2012 hubo una reforma del Código Penal y se modificó el artículo 80, el que habla de homicidios con reclusión perpetua. Solamente se castigaba con la pena máxima cuando se trataba del homicidio del cónyuge legalmente constituido. Un noviazgo o un concubinato no estaban incluidos.

El tribunal oral, presidido por el juez Mauricio Derudi convirtió a la chica en la primera mujer menor de 20 años en recibir tal condena en la historia argentina.

La perpetua se mantuvo porque el Tribunal de Gualeguaychí no encontró atenuantes, como la posibilidad de que Nahir fuera víctima de violencia de género.


Nahir Galarza, la asesina más joven del país en ser condenada a perpetua
Nahir Galarza, la asesina más joven del país en ser condenada a perpetua


La joven, que no estuvo presente en el tribunal en el momento de la sentencia, fue considerada por “unanimidad” como culpable de “homicidio agravado por el vínculo de pareja” con la víctima.

La relación

El tribunal dio por acreditada la relación de pareja, y desestimó así el argumento de la defensa de que existió violencia de género. Sin embargo, no dio por probado que existió alevosía en el asesinato.

Por otro lado, se extendió la “prisión preventiva” hasta que el fallo quede firme, por lo que la joven permanecerá detenida en la comisaría de la Menor y la Mujer local, y por el momento no será llevada a una cárcel común.

El tribunal consideró como probado que la víctima recibió un primer disparo en la espalda, a quemarropa, y un segundo disparo de frente, cuando se hallaba mortalmente herido en el piso, con la moto por encima de sus piernas. Ese tiro ingresó por la parte anterior del tórax.

“Ambos disparos en modo alguno fueron accidentales o involuntarios, sino que se trataron de intentos dirigidos a menoscabar la vida de Pastorizzo. Así, ha quedado destruida la hipótesis de la defensa material y técnica que se produjeron de manera involuntaria”, señaló el juez Derudi.

Lágrimas y aplausos

Al concluir la lectura del fallo, la madre de Pastorizzo, Silvia Mentegazza, rompió en llanto. En contraposición, las casi 300 personas que se acercaron hasta la entrada de la sede judicial aplaudieron la resolución.

“Habrá que empezar de nuevo, me dediqué todo este tiempo a honrar la memoria de Fernando. Mañana habrá que ir al cementerio… Fernando, vos estás muerto acá, pero a partir de hoy 3 de julio empieza (Nahir) a morir día a día. Es una muerte quizás tan cruenta como la de ‘Nando’… morir día a día en una cárcel no debe ser para nada agradable”, reflexionó el padre de Pastorizzo, Gustavo, después de escuchar el veredicto.

Por su parte, Carla Pastorizzo, hermana de Fernando, agregó que espera que “Nahir tenga todo el tiempo de mundo para reflexionar sobre lo que hizo mientras esté encerrada”.

Un disparo “accidental”

La pistola 9 milímetros del padre de la adolescente fue disparada dos veces. La segunda bala “se escapa por accidente”, dijo la ahora condenada, en el punto más flojo de su posición. Nahir le disparó en dos oportunidades a su pareja. Pocas horas después del hecho, la muchacha se presentó en una comisaría junto a su abogado defensor y se hizo responsable del crimen. Galarza sostuvo que el arma se le disparó durante un supuesto choque en la moto en la que viajaba junto a Fernando.

“Cuando llegamos a la calle de la casa de mi abuela, iba tan rápido que cuando dobló perdió el control de la moto y en ese momento me agarro de él. Él agarra la moto con las dos manos. Casi nos caímos, y cuando me agarro de él le saqué la pistola. Ni siquiera miré cómo la agarré, y en ese momento que frena de golpe yo sentí la primera explosión”, contó Galarza.

“Ahí nos caímos de costado. (…) Me alcanzo a parar y como no entendía nada empecé a temblar. Me quedo como sorda, boba, y fue todo rápido. Me agacho para mirarlo y ahí es donde sale la segunda explosión que me sorprendió. Me quedé de nuevo sorda y ahí reaccioné y tiré el arma al piso”, declaró en su momento la imputada.