La familia Alperovich anduvo ayer de un lugar a otro para responder las citaciones judiciales, en torno del proceso penal por el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido en 2006. Temprano, Daniel Alperovich, el hijo menor del ex gobernador José Alperovich, se sometió a las extracciones de hisopado bucal y de sangre (para que se realicen una prueba genética). Gabriel, el mayor de los herederos, acompañaba a su hermano más chico.

Luego, ambos se trasladaron hasta la Fiscalía de Cámara de la IIIª Nominación, donde se debía presentar su madre, Beatriz Rojkés de Alperovich. La ex senadora nacional reconoció allí como suya una firma registrada en una factura de venta de un automóvil en 2008. Ese documento se habría elaborado por un monto de $ 44.000, operación hecha para Jorge Acevedo, del Clan Acevedo, que lidera la barra brava de Atlético, según informaron fuentes de la causa.

Estas medidas habían sido requeridas por la entonces fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo (jubilada), y autorizadas por la Sala III de la Cámara Penal. La postura de esa unidad judicial ha sido producir todas las pruebas surgidas en la investigación. Fuentes judiciales remarcaron, en esa línea, que la intención ha sido no dejar “abierto” ningún indicio. También fueron citadas para la realización de pruebas de ADN, las hermanas de Paulina Lebbos.


“Recibí un llamado de la justicia, y aquí estoy. Porque reconocer una firma de una factura de la empresa de 2007, (que es) algo de mi tarea cotidiana, firmo este tipo de cosas. La verdad, además, es que no me fijo de quién es la factura tampoco. No tengo idea (por la citación y la realización de la prueba caligráfica)”, cuestionó Rojkés de Alperovich, tras presentarse ante los funcionarios judiciales.

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“Lo que sí puedo decir es que estamos viviendo una situación realmente loca. Vamos a estar siempre, absolutamente siempre, yo mis hijos, mi familia, a disposición de la Justicia. ¿Qué es lo que estamos viviendo? Con honestidad, una gran payasada política, mediática, jurídica, que, como veo cómo viene la mano, va a durar un año completo”, remarcó la ex senadora nacional, quien estuvo acompañada por su abogado, los dos hijos, su hermana, Silvia Rojkés de Temkin, y algunos colaboradores.

Los Alperovich mantuvieron ayer una misma posición ante las citaciones oficiales. “No entendemos por qué se pidió esta prueba y por qué se aceptó (por la Sala III, con relación a las muestras de ADN a su hermano y la citación a la madre). Pero vamos a allanar todos los caminos que la justicia pida para que se esclarezca este caso, porque eso es lo que más queremos: Justicia por Paulina Lebbos. Queremos que realmente se sepa la verdad, qué fue lo que pasó, y demostrar que no tenemos nada que ver. Por eso, nos presentamos y lo seguiremos haciendo”, resaltó Gabriel Alperovich.

Daniel Alperovich se presentó ayer y afirmó que la prueba genética no tenía sentido, debido a que su hermano Gabriel ya había efectuado la misma medida y luego fue sobreseido.

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Respecto de una supuesta vinculación con la causa y de la versión de un supuesto viaje al exterior, afirmó: “es todo un mito, pero ya está todo desmitificado, que he viajado en junio, tuve un campeonato mundial de taekwondo, pero que no tiene nada que ver con esto. El accidente (sic) ocurrido fue en febrero. Esto fue en junio. Por más que haya sido en cualquier fecha, no tiene nada que ver. Nunca jugué. Estamos acá, nos hicimos el ADN, vamos a testificar. Creo que me van preguntar qué hice el 26 de febrero de 2006. Por supuesto que no lo recuerdo”, expresó Daniel, quien dijo que en el momento del hecho tenía 17 años.

En la jornada participó uno de los imputados y ex secretario de Seguridad durante el gobierno de Alperovich, Eduardo Di Lella, junto con el abogado defensor, Gustavo Morales, con el fin de controlar los actos de pruebas. También se le extrajeron muestras a Alberto Lebbos, padre de la joven.