Cerca de cumplir 40 años y habiendo jugado 39 partidos en el año, no parece una locura que Cristian Lucchetti sufra una lesión. Todavía un poco dolorido por la que sufre en el hombro izquierdo-la misma que lo sacó del partido ante Central-, el arquero recibió a LG Deportiva en su casa. “Estoy un poco nervioso”, confiesa minutos antes de que empiece River-Morón, el partido que le terminará dando a él y a Atlético, la segunda clasificación consecutiva a la Copa Libertadores. “Significa mucho para nosotros”, aclara sobre el partido que observa haciendo fuerza para que el “Millonario” acceda a la final y su equipo consiga su boleto continental.

Lucchetti nervioso. No deja de ser natural pero eso sí que es algo extraño. Es que si hay algo que Lucchetti jamás ha visto dañado es su mentalidad. “Desde chico me pasó que siempre quise ganar a todo. Cuando llegué a Banfield en el ‘94, yo no sabía que el equipo nunca había salido campeón y se me metió en la cabeza que teníamos que ser campeones. ¡Cómo podía ser que nunca haya sido campeón!”, cuenta mientras Germán Lux saca una pelota de gol a Morón, que podría haber complicado los planes de festejo.

Eso que se le había metido en la cabeza lo logró en 2009 y en plena Bombonera, frente a Boca. Eso mismo sueña con Atlético. “Si bien es difícil y parece imposible, nada es imposible. Cuando uno se lo propone, está convencido y logra convencer a los que tiene al lado, lo lográs”, dice el “Laucha”. “No me voy a conformar con haber clasificado con Atlético a la Libertadores dos veces. Deseo con toda el alma salir campeón de Primera con Atlético. Ya no es ridículo pensar que se puede”, agrega.

Ese espíritu que parece irrompible a medida que va diciendo esas palabras, no es solo teórico: como capitán, y a la hora de arreglar los premios, siempre estipula uno por si Atlético sale campeón. “El convencimiento de querer salir campeón es lo que te lleva a conseguir grandes cosas”, resume.

Así es como consiguió llevar al equipo, más allá de la Libertadores, a la final de una copa nacional como la Argentina. Y ese parece ser el legado más importante que pueda dejar él, Luis Rodríguez, entre otros jugadores de esta generación: “que la mentalidad del jugador de Atlético sea otra”.

“No es fácil conseguir eso. Depende, no de uno o dos jugadores, depende de varios, de los hinchas y de dirigentes y los dirigentes de Atlético lo entendieron así. Hace cuatro años que estamos al día con los sueldos y eso no pasa en todos lados”, explica.

Los hinchas, por su lado, hacen lo propio. “Jamás me sentí tan querido como aquí. Me hacen dudar si cuando me retire no debería quedarme y radicarme en Tucumán”, confiesa el arquero “decano”. El presidente Mario Leito le ha ofrecido varias veces -una vez retirado- ocupar un puesto en la dirección técnica de juveniles o hasta en la dirigencia “para que haga lo que quiera” y por qué no, en el banco de Primera, con el buzo principal. “Ahora no pienso en eso”, advierte pero su imagen pos 0-0 ante Central y antes de los penales junto a Ricardo Zielinski y el ayudante Emmanuel Depaoli, armando la lista de pateadores, mostró una faceta interesante para el futuro.


Con el 0-2 abajo, Morón ya parece vencido y Lucchetti, emocionado. “Cuando quedamos eliminados con Palmeiras dije que iba a ser mi última copa. Veía muy lejano jugarla de vuelta y ahora esto. La sensación de jugar la Libertadores no se compara con nada”, explica quien la jugó con Santos (México), Banfield y Atlético. Y no habla de los nervios. Esos ya pasaron. Ahora tiene una ilusión y esa, es ser campeón con Atlético.