En el día que se cumplen seis meses de su desaparición, los investigadores volverán a indagar sobre los últimos pasos que dio Daiana Garnica. Casi descartada la teoría del homicidio que planteó el fiscal Claudio Bonari, ahora los pesquisas tienen tres líneas para seguir: que la adolescente fue víctima de una red de trata de personas, que se fue por su propia voluntad o que realmente murió en un crimen, pero diferente al que se sospechaba.

Darío Suárez, el ahora único detenido por el caso, es protagonista de dos hipótesis. Y es así porque él fue el último que estuvo con ella. Él fue quien justamente le envió un mensaje a la adolescente para decirle que se encontraran para ir a Alderetes a comprar un obsequio y que le pidió que no le contara a nadie que se verían. “Que haya sido víctima de una red de trata es una posibilidad. Pero hay un dato que nos llama la atención: no encontramos por ahora el mensaje típico que hacen estas personas para captar a una persona. El mensaje que le envía Suárez puede ser sospechoso para la teoría del secuestro o del homicidio”, dijo Carlos Garmendia, representante legal de la madre de la chica y que por su tarea desarrollada en la Fundación Marita Verón tiene experiencia en el tema.

El profesional reconoció que la familia, desde que Daiana desapareció, recibió muchos datos que alimentaron esa hipótesis. “Son muchas las informaciones que tenemos, pero necesitamos los resultados de los estudios de las pericias telefónicas que se le están haciendo a los teléfonos secuestrados para determinar si son ciertos o no. Una vez que contemos con ese trabajo podremos encontrar nuevos indicios”, dijo Garmendia.

El fiscal Bonari sí realizó varias investigaciones sobre esta línea, pero ninguna tuvo resultados positivos. Ahora, la Cámara de Apelaciones le ordenó que remitiera todas esas actuaciones a la Justicia Federal, ya que no tiene competencia para investigar ese tipo de delito. El fiscal federal Pablo Camuña, por la denuncia que realizaron los padres en ese fuero, abrió una causa hace ya varios meses. Los magistrados de la Cámara entendieron que el fiscal Bonari no tuvo en cuenta que Daiana se pudo haber marchado por voluntad propia de su hogar. Hicieron hincapié en un dato aportado por Gustavo Pérez, el ex representante legal de la familia Garnica, quien informó en la fiscalía que un Policía Federal había visto a la adolescente en un hospital haciéndose atender porque estaba embarazada.

Bonari no desoyó ese dato y lo hizo investigar. También, a través de un oficio, le pidió al Ministerio de Salud de la Nación que le enviara un informe de todas las menores de edad embarazadas que se hicieron atender en centros asistenciales públicas. “No vamos a opinar de habladurías. Los Garnica siempre recibieron datos falsos y perversos que no hicieron otra cosa más que angustiarlos. La sociedad tendría que tener cuidado por las cosas que dice, porque no tiene idea de los perjuicios que está generando”, concluyó.

Insistencia

El fiscal, con la recomendación que le hicieron, tendrá que revisar todo el expediente y fijar los puntos oscuros del caso para tratar de reconstruir otra posible teoría de homicidio. Aún quedan que se conozcan resultados periciales de toda índole. Con esos datos, podría sumar indicios que le permitirían profundizar la pesquisa en contra de Suárez, fundamentalmente, y de Fabián Pacheco y de Juan Matar, los otros sospechosos que quedaron a un paso de salir en libertad.