La osteoporosis que, literalmente, significa "hueso poroso", es una enfermedad crónica que se caracteriza por una disminución en la densidad y la calidad de los huesos. A medida que estos se tornan más porosos y frágiles, el riesgo de fractura aumenta considerablemente. "Si no se inicia el tratamiento apenas se la diagnostica, la osteoporosis puede progresar sin dolor hasta que que empiezan a fracturarse los huesos", alertó la especialista Zulema Man, durante el taller "Osteoporosis posmenopáusica", que se dictó en Buenos Aires para periodistas y al que asistió LA GACETA.
Los huesos son un tejido vivo, que se remodelan y se renuevan continuamente. Hasta los 30 años está en proceso de formación más que de degradación, pero con el tiempo la velocidad de degradación supera a la de formación, lo que conduce a la pérdida de densidad ósea y potencialmente a la osteoporosis. Las mujeres posmenopáusicas tienen más riesgo de sufrir la enfermedad porque en esta etapa de la vida disminuye la producción de estrógeno, la hormona protectora del hueso.
Dos inyecciones al año
Recientemente se presentó en la Argentina la primera y única terapia aprobada que apunta contra los osteoclastos (células que degradan el hueso). "Esta droga -que es la que recibió Zulema Paradiso durante siete años de ensayo clínico- se administra cada seis meses como una inyección subcutánea (debajo de la piel), y está científicamente comprobado que ayuda a detener el proceso que causa la pérdida o fragilidad del hueso, lo que resulta en una mayor densidad ósea. Además, los huesos se vuelven más fuertes, y se da una disminución del riesgo de fracturas en la columna vertebral, cadera y otros sitios no vertebrales.