El fallecimiento del delantero español Jesús de Miguel a los 30 años, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio por una violenta colisión durante un partido entre el CD Tenerife y el Andorra, encendió las alarmas sobre los riesgos de los traumatismos torácicos en atletas jóvenes y sanos.
“No busquemos culpables”: la reflexión de Valdano tras la muerte de Jesús de MiguelAunque el jugador fue reanimado en el campo de juego y trasladado de urgencia, su posterior deterioro neurológico en terapia intensiva derivó en su muerte en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Ante el trágico suceso, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) emitió un informe técnico que detalla los mecanismos fisiológicos que pueden desencadenar un paro cardíaco y lesiones cerebrales irreversibles tras un golpe fuerte en el pecho.
El episodio ocurrió en los minutos finales del encuentro disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López, por la Segunda División de España. De Miguel intentaba controlar un balón cuando el arquero del Andorra, Jesús Owono, salió a despejar la pelota y lo arrolló en el choque. El impacto le provocó un colapso inmediato sobre el césped y un paro cardiorrespiratorio. Pese a que los servicios médicos lograron restablecerle el pulso inicial antes de suspender el encuentro y derivarlo en ambulancia, el parte médico de la madrugada posterior confirmó un severo empeoramiento neurológico que concluyó con su deceso por la mañana.
A raíz del caso, la Federación Argentina de Cardiología recordó que un impacto directo sobre la región del corazón puede desencadenar un fenómeno conocido como commotio cordis o conmoción cardíaca. Esta afección infrecuente ocurre cuando un golpe coincide con un instante sumamente vulnerable del ciclo de actividad eléctrica del corazón, lo que desencadena una fibrilación ventricular: una arritmia grave que impide que el órgano bombee sangre y provoca el paro cardíaco de manera repentina, incluso en personas con un sistema cardiovascular completamente sano.
Commotio cordis, contusiones y el impacto de la falta de oxígeno en el cerebro
La entidad médica argentina aclaró que la commotio cordis no depende exclusivamente de la potencia del impacto, sino de la combinación precisa entre la ubicación del choque y el momento exacto del ciclo cardíaco en el que se produce. No obstante, los especialistas enfatizaron que no todo paro posterior a un traumatismo responde a esta causa específica. Un golpe violento también puede provocar una contusión directa del músculo cardíaco (generando alteraciones en el ritmo o en su capacidad de contracción), así como lesiones valvulares, roturas de las paredes del corazón o acumulación de sangre a su alrededor.
Por otra parte, el informe de la FAC analiza el origen de las complicaciones neurológicas observadas en pacientes reanimados. Durante un paro cardíaco, la circulación efectiva se interrumpe y el cerebro deja de recibir el flujo de sangre y oxígeno necesario, situación que puede derivar en una lesión cerebral hipóxico-isquémica. La gravedad de este daño depende del tiempo que el organismo permanece sin irrigación, de la inmediatez y calidad de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y de la rápida recuperación del pulso. Además, los cardiólogos destacaron que en colisiones deportivas severas debe evaluarse la presencia de un traumatismo cerebral asociado.
Maniobras inmediatas de RCP y desfibrilador: la respuesta ante un paro en cancha
Frente a una persona que colapsa, no responde y no respira normalmente, o solo presenta jadeos o boqueadas, los protocolos médicos indican activar de inmediato el servicio de emergencias e iniciar compresiones torácicas sin demora, independientemente de que haya existido un golpe previo. La FAC subrayó la importancia decisiva de utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) tan pronto como se encuentre disponible, ya que este equipo analiza el ritmo cardíaco y administra una descarga eléctrica únicamente cuando la arritmia lo requiere.
La muerte de Jesús de Miguel: ¿pueden acusar de homicidio al arquero Jesús Owono?Finalmente, la institución remarcó que en el ámbito deportivo y en recintos de concurrencia masiva no resulta suficiente disponer de una ambulancia en el lugar. La clave para elevar la supervivencia y reducir el riesgo de secuelas neurológicas permanentes reside en contar con un plan de respuesta, personal capacitado para reconocer el paro de forma instantánea, iniciar compresiones torácicas ininterrumpidas de alta calidad y aplicar el desfibrilador durante los primeros minutos de la emergencia.