Ese espejo en el que nos autocomplacíamos mirándonos- era casi sólo un espejo (lo sigue siendo). El lugar donde encontramos algunos hilos, algunas raicillas, de la mayor parte del paquete de raíces de aquel torrente inmigratorio que inundó Argentina. Ese que propiciaron las leyes más generosas del país. De un país despoblado, que al decir de Sarmiento (Facundo: civilización y barbarie, 1845) era un “desierto” que envolvía al país, una rémora. Una de aquellas leyes, la “Ley Avellaneda”, N°817 (1876), fue llamada “Inmigración y colonización”. Todo ello en un contexto generoso y visionario consagrado en la Constitución. Lo de “colonización”, un hallazgo, un acierto. Particularmente desde ese muy generoso y casi exclusivo preámbulo: “…y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Y cabe decirlo: en ningun texto constitucional de ningún país del mundo hay una apertura tan abierta y generosa como la que se evidencia en el preámbulo de la Constitución argentina, desde 1853.

La Europa de entonces era la de los imperios y sus movedizas fronteras. Y del variado sistema de las monarquías que ensamblaban en la cúspide a reyes y reinas de diversos orígenes y por vías de parentesco. Éstos generados por matrimonios entre nobles de distintos reinos. A veces -por matrimonios diseñados, orquestados y consolidados por no confesados intereses- los imperios se fueron diagramando y disolviendo, mayoritariamente, en el primer tercio del siglo XX. Conformaciones diversas fueron. Desembocaron, finalmente, en naciones independientes, aunque casi todo fue por la vía violenta de conquistas y de represalias. La “Gran guerra” –rebautizada luego de la IIGM (1939-1945) como “Primera guerra mundial” (IGM)- puso a Europa en la vidriera más espantosa. La que abrió un tajo hondo en el continente a la vez que disolvía el Imperio Otomano. Y, sobre la marcha, dibujando fronteras a mano alzada en el “Cercano Oriente”. Y con ello dando nacimiento a reinados espontáneos, repartiéndose “colonias” con la Sociedad de las Naciones, con un sistema ingenioso: el de los “Mandatos”. Los mandatos más perfilados: para Francia, sobre Líbano y Siria. Y para Gran Bretaña, sobre Palestina. Y esto- vale hoy mismo tener presente- bajo la sombra nociva del acuerdo secreto “Sykes-Picot”, los “negociadores en las sombras” (nunca tan apropiada la identificación) por Gran Bretaña y por Francia, el 16/05/ 1916. Y aún tibia la sangre brotada de los guerreros y de un imperio Otomano debatiéndose entre sostenerse o abandonar la lucha, desarticulado.

Marchas masivas con pocos disturbios en Francia

Traicionados

Originada por el acuerdo secreto Sykes-Picot de los colonialistas Reino Unido y Francia y mientras se estaba en pleno enfrentamiento con el Imperio Otomano (1916) -camino a su derrota- generaría los violentos tiempos en el M.O., y muy particularmente en la “Palestina del mandato”, dividida por la ONU con su Resolución 181(II) del 29/11/1947. A los árabes se les prometió crear un gran reino o estado árabe independiente si se rebelaban militarmente contra los turcos otomanos. Cuando la revolución bolchevique de 1917 en Rusia se publicó el acuerdo hasta entonces secreto de Sykes-Picot, los sionistas advirtieron la traición porque al mismo tiempo se les aseguraba partes en el mismo territorio a los árabes y a los judíos. La Declaración Balfour vino a mitigar en parte el enojo sionista. En suma, el M.O. es una hechura, arbitraria y violenta, de poderosas e irresponsables potencias europeas.

Ese “espejo”

Nuestro espejo tiene un rostro que desfigura aquel que nos place cuando ejercemos de turistas. Un rostro trágico y grotesco, además, que comenzó en los albores del siglo XX y se extendió desde 1914 a 1918 involucrando en la “Gran Guerra” a Alemania, Austria-Hungría y Turquía. Los “aliados” de entonces fueron Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia, Japón y Estados Unidos. En cuatro años de esta contienda las cifras más consentidas por los historiadores y analistas referidas a las víctimas mortales es de 10 millones de militares y entre 6 y 13 millones de civiles, a los que se suman unos 6 millones de desaparecidos que, se estiman, como fallecidos. Guerra caracterizada por el empleo de trincheras, y bayonetas- ese cara a cara de los combatientes que ni se conocen. Y a quienes sólo los anima cuidarse de salir con vida del enfrentamiento. Tragedia personalísima de cada soldado. Se comprende, sin demasiadas explicaciones, el tenor de los traumas posbélicos de unos y otros. De los sobrevivientes de este tipo de guerra de trincheras. Muchos de ellos con huellas en sus mutilados cuerpos y/o en su integridad emocional. Esa guerra que dejó una cicatriz indisimulable en el rostro de Europa.

En una nueva jornada de protestas contra el gobierno de Macron, hubo más de 290 detenidos en Francia

El armisticio del 11 de noviembre de 1918 sembró- sin que se dieran cuenta los “exitosos” protagonistas (los aliados) que vencían al Imperio Alemán- lo que era la semilla con potencial germinativo, que no pocos historiadores asumen. La humillación alemana por obligarla a una rendición total con entrega de sus armas y disolución de sus sistemas bélicos y pagos de indemnizaciones de guerra. Se suscribió el armisticio celebrado en un vagón (el de la doble historia) del ferrocarril en Compiègne (Francia). ¡Versalles, ese hito!

Dos guerras

Las dos guerras que se abaten con sus horrores en esa “Europa-Espejo” sobre la primera mitad del siglo XX plasman con escandalosos trazos las páginas más horrorosas de la historia de la civilización humana. Incluido el Holocausto, expresión de una maldad organizada hasta el horror desde un régimen de gobierno de naturaleza incompatible con la evolución humana. Y las víctimas sumadas de las dos guerras mundiales nos llevan a cifras de magnitudes imposibles de imaginar por la mente humana. ¿Cómo tener idea de cuántos son 100 millones de personas muertas? Una regla mnemotécnica nos auxilia: ¡El equivalente a las poblaciones conjuntas de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia!

En la Europa-espejo en la que nos miramos, desde casi siempre. Y más particularmente, los argentinos.

¿Y la Europa de la UE?

El intento -concretado finalmente- de la Unión Europea (UE) que hace pie en el tratado de Maastricht (7 de febrero de 1992) y en vigor desde el 1 de noviembre de 1993 y con algunas modificaciones en 1977 y en 2002. Los 27 miembros actuales de la UE cuyos ciudadanos circulan libremente por los países que la integran con sus pasaportes de la UE, hoy advierten que sus países se transformaron en receptores de inmigrantes voluntarios y de otros venidos huyendo de países inestables donde suceden las violencias de las guerras de todo tipo, hasta las de raigambre confesional, particularmente islámica.

Francia vuelve a las calles: gases lacrimógenos, protestas y un fuerte despliegue policial

La moneda única pudo establecerse con rígidas exigencias para los países integrantes en cuanto al diseño y ejecución de sus respectivas economías y políticas monetaria y sus grados de endeudamiento, entre otros condicionantes. Claro que el “Brexit”, la salida del Reino Unido acordada (31/01/2020) fue una excepción. La que pinta, de cuerpo entero, a los británicos.

La OTAN, que enlaza en un acuerdo de defensa bicontinental de dos estados norteamericanos y treinta europeos occidentales es casi una “obligada” respuesta de gratitud al “Plan Marshall” de reconstrucción europea que demandó cuatro años (1948-1952) favoreciendo a 17 países. Pese a todo el desarrollo y la potencialidad, el suelo europeo, se perfila -otra vez- como el estadio “olímpico” de otra guerra mundial.

Prontuario europeo

Como nadie puede imaginar siquiera un millón de personas en un solo lugar, elegimos una regla mnemotécnica para aportar claridad objetiva respecto a las víctimas mortales de la IIGM. La mínima cifra de muertos que elegimos -entre tantas que circulan de la IIGM- es 50 millones.

¿Qué significan? ¡El equivalente de 26 aviones Airbus 380 (800 pasajeros) que despegan diariamente cada día de los 2076 días de guerra en Europa (1939-1945)! Tan horroroso como increíble. Pero cierto, en la Europa “Espejo”.