El economista Ricardo Arriazu lanzó una advertencia sobre la estrategia monetaria de la administración de Javier Milei: si el Banco Central continúa comprando reservas a costa de restringir el crédito al sector privado, la economía podría profundizar su estancamiento y enfrentar una corrida cambiaria en 2027. Según sostuvo, la falta de una recuperación rápida también podría erosionar la credibilidad oficial y poner en riesgo una oportunidad de crecimiento para el país.

Ricardo Arriazu aclaró sus dichos sobre la compra de dólares del Banco Central

“Estoy a favor de que compren reservas, pero no de comprar a costa de destruir crédito interno, porque, si no, genero recesión, desconfianza y una corrida el año que viene. ¿Para qué acumulo dólares si yo genero el problema?”, planteó el economista, considerado uno de los referentes de la profesión con llegada al presidente Javier Milei.

Ricardo Arriazu: “Argentina es un país fiscal y patrimonialmente sólido, pero no confiable”

Arriazu expuso su diagnóstico este miércoles durante una charla titulada *De sostener a crecer*, organizada por Lantia Capital en Puerto Madero, ante unos 150 asistentes. El encuentro reunió también a Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay; Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, y Federico Sandler, asesor estratégico y exresponsable de relaciones con inversores de Mercado Libre y Nubank.

La receta de Ricardo Arriazu para volver Argentina "un país más viable"

Arriazu cuestionó la política monetaria y la falta de crédito

Según Arriazu, uno de los principales obstáculos que enfrenta la economía argentina es la falta de confianza. Si bien destacó que el país tiene oportunidades relevantes en sectores como el agro, la energía y la minería, advirtió que la actividad permanece estancada y que las dudas sobre la continuidad de las políticas económicas desalientan las decisiones de inversión.

“Si no logra una recuperación rápidamente, puede afectar la política y la credibilidad y perderemos una oportunidad fantástica”, sostuvo. En ese sentido, reclamó un cambio en la política monetaria para impulsar la actividad económica.

El economista estimó que la Argentina debería crecer a una tasa cercana al 5% anual, pero consideró que actualmente la expansión ronda el 2%. Atribuyó parte de esa diferencia a la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central y a su impacto sobre el financiamiento disponible para las empresas y las familias.

Según su explicación, la autoridad monetaria compró divisas al sector privado y destinó una parte de esos dólares al sector público para afrontar vencimientos de deuda. En ese proceso, afirmó, la contracción del crédito interno terminó limitando la actividad.

“En su afán de comprar dólares, compraron más de lo que el mercado está dispuesto, sacaron plata”, señaló, al cuestionar que se responsabilice exclusivamente a los bancos o a la escasa demanda de préstamos por la falta de financiamiento.

Arriazu también se refirió a la posición financiera de la Argentina. Según las cifras que presentó, la deuda pública equivale a alrededor del 62% del PBI, bajo la metodología que considera más adecuada, mientras que la deuda privada representa cerca del 37%. Al mismo tiempo, estimó que los argentinos mantienen unos U$S 458.000 millones en activos en el exterior.

Según el economista, esa acumulación refleja, en parte, la desconfianza histórica de los ahorristas hacia el Estado y el temor a que las reglas económicas cambien de manera abrupta. “Argentina es gran acreedor mundial, pero por razones incorrectas; es para evitar que el Gobierno los estafe. Argentina siempre los estafó”, afirmó.

En ese escenario, advirtió sobre el riesgo de que vuelva a imponerse el denominado péndulo argentino, con cambios de orientación económica asociados a las alternancias políticas. “La gente le tiene miedo al péndulo”, resumió.

JP Morgan alertó sobre el riesgo político y la deuda

Durante el encuentro, Facundo Gómez Minujín puso el foco en el acceso de la Argentina al financiamiento internacional y en las dudas que persisten entre los inversores de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

El ejecutivo reconoció que el Gobierno no está accediendo al mercado internacional de capitales en las condiciones que necesita y consideró que podría haber aprovechado una ventana más favorable cuando el riesgo país se ubicaba en torno de los 400 puntos básicos. No obstante, sostuvo que la administración de Milei logró cumplir con su programa financiero.

A su juicio, el nivel del riesgo país refleja, en buena medida, el temor a que una futura gestión decida reestructurar la deuda soberana.

“Si el próximo gobierno entra en default, es por voluntad propia de no pagar, por eso el riesgo país está arriba de 700, están muy baratos los bonos”, afirmó. Como referencia, mencionó que Brasil registra un riesgo país considerablemente menor, pese a sus desequilibrios fiscales.

Gómez Minujín también relató que, durante una visita a fondos de inversión en Londres realizada dos semanas antes, encontró un clima de escepticismo sobre la evolución económica argentina.

“BlackRock y Fidelity ya se quemaron muchas veces, esperan que se estabilice y les parece que 2027 no va a ser estable”, explicó. Según su descripción, entre los inversores persisten dudas sobre la capacidad del país para sostener un cambio de rumbo, incluso en un contexto que ofrece oportunidades económicas.

El ejecutivo, sin embargo, destacó el potencial de la economía del conocimiento y señaló que la Argentina puede ampliar sus exportaciones de servicios profesionales. Como ejemplo, mencionó el centro de servicios de JP Morgan en el país, que emplea a 4.200 personas y tiene como objetivo alcanzar los 5.000 puestos de trabajo.

Gómez Minujín consideró que el país podría generar unos U$S 15.000 millones en exportaciones de servicios basados en el conocimiento. También advirtió que la economía argentina se está encareciendo en dólares, aunque sostuvo que ese proceso no necesariamente impide el crecimiento de las actividades competitivas a nivel internacional.