Los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) pidieron ayer que uno de sus representantes sea el próximo secretario general de la ONU.

En una declaración conjunta, la organización formuló el pedido en el marco de las votaciones para elegir al sucesor del portugués António Guterres, de 77 años, a partir del próximo año.

La ONU atraviesa por uno de sus períodos más difíciles ante los múltiples conflictos en curso, las dificultades financieras y las divisiones en el seno del Consejo de Seguridad.

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“Ha llegado el momento” de que una persona de la región ocupe el cargo, sostuvo la diplomática uruguaya Laura Dupuy Lasserre en nombre de la Celac.

“Estamos convencidos de que la designación de una personalidad de nuestra región contribuirá a reforzar los esfuerzos en favor de un sistema internacional más inclusivo y representativo, así como al fortalecimiento de las Naciones Unidas”, añadió.

América Latina reivindica su derecho al cargo en virtud de una rotación geográfica que no siempre se ha respetado.

Varios aspirantes de la región compiten por suceder a Guterres.

La costarricense Rebeca Grynspan; el actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi; la exministra de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett; las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki forman parte de la lista de candidatos.

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Hasta ahora, los 15 países miembros del Consejo de Seguridad no han logrado ponerse de acuerdo. Cinco de ellos -Reino Unido, Francia, Estados Unidos, China y Rusia-— tienen derecho de veto.

Sin embargo, los candidatos latinoamericanos han encabezado las preferencias en varias votaciones indicativas celebradas desde julio.

Acusan a candidata emiratí

Varias ONG defensoras de los derechos humanos instaron el martes a las grandes potencias a impedir que la diplomática emiratí Lana Nusseibeh acceda al cargo de secretaria general de la ONU, al acusar a su país de financiar a los paramilitares en Sudán.

Nusseibeh, de 48 años, entró en la contienda la semana pasada, cuando hasta ahora ninguno de los candidatos ha logrado generar consenso para suceder al portugués António Guterres, cuyo segundo mandato concluye a fin de año.

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En Sudán, devastado por una guerra que ha causado más de 200.000 muertos y provocado una de las crisis humanitarias más graves del mundo, el gobierno emiratí es acusado por el ejército sudanés y observadores internacionales de apoyar a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

Abu Dabi siempre ha negado enérgicamente tener injerencia en el conflicto, pese a las pruebas presentadas en numerosos informes. “Atribuir a Emiratos Árabes Unidos la responsabilidad de la prolongación de este conflicto es un error”, afirmó recientemente Nusseibeh, secretaria de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí y enviada especial ante la ONU y la Unión Europea, en una entrevista con el diario alemán Welt.