Oscuro. Perverso. Siniestro. Esas son algunas de las palabras que se escucharon durante la primera audiencia del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez. Son términos que permiten anticipar que a lo largo del debate podrían revelarse aspectos hasta ahora desconocidos de una causa que ya presentaba numerosas aristas sórdidas.
Juan Pablo Bello, defensor de Jorge Orlando Díaz, fue el primero en pronunciarse sobre esta cuestión. “En este juicio van a ver muchísima prueba sobre un hecho siniestro, de un hecho perverso, van a ver prueba vinculada a Felipe Sosa y su círculo más cercano, su verdadera gente de confianza, como lo es su amigo Nicolás Navarro Flores, ya condenado por encubrimiento”, adelantó.
“Podrán ver que se realizaron encuentros a lo largo del 7 de enero, podrán apreciar decenas de llamadas, cientos de mensajes, comunicaciones borradas, lenguajes en códigos, entre otras pruebas. Y cuando ello pase, les pido una cosa: que ello no les nuble la visión respecto de Jorge. Porque lo de Jorge no es siniestro. Lo de Jorge no es oscuro. Lo de Jorge es sencillo porque simplemente fue a trabajar”, señaló en su alegato.
El juicio por el crimen de Érika: tensión, advertencias y hasta una bromaAl profundizar en su idea, el defensor dejó en claro que, entre los acusados por el crimen, su defendido era el único que, según su postura, no formaba parte de ese círculo cerrado que integraban Érika, Sosa, Justina Gordillo, Navarro Flores y otras personas que no fueron investigadas o que, al menos, no están sentadas en el banquillo de los acusados. ¿Quiénes son esas personas? Entre las mencionadas aparecen un tal “Daivid”, un empresario de Lules y su pareja, un abogado del “Militar” y el dueño del departamento que alquilaba el acusado en Yerba Buena, donde se habría cometido el crimen.
Un pedido de disculpas anticipado
“Me gustaría pedirle disculpas a la familia de la víctima porque durante el debate pueden surgir detalles que no serán agradables de escuchar”, indicó Marcelo Cosiansi, defensor de Sosa. “Hay que investigar la relación que tenía Érika con un importante narcotraficante que estaba en nuestra provincia. Eso no lo dice esta parte, esa información fue proporcionada por los parientes de la víctima”, señaló.
El defensor mencionó a Luiz Carlos “Cabeza Blanca” da Rocha, considerado uno de los narcotraficantes más importantes de Brasil. Sin embargo, este hombre se encuentra detenido desde hace varios años en una cárcel de ese país. En el expediente sí aparece el nombre de otro presunto traficante de drogas, Carlos “El Mayor” Ferreira, un ciudadano paraguayo que vivió durante un tiempo en Tucumán y que, según los antecedentes mencionados en la causa, habría mantenido una relación con la víctima y su familia.
El juicio por el crimen de Érika: El duro régimen de seguridad que rodea a “El Militar”Cosiansi adelantó que intentará demostrar que Sosa no mató a Érika. ¿Quién lo hizo? “Eso puede surgir en las audiencias”, respondió el defensor del “Militar”. Sus declaraciones sugieren que buscará dirigir la atención hacia otras personas del entorno del acusado. Según sostuvo, algunos de sus allegados no lo habrían asesorado correctamente. “Sus primeros abogados lo asesoraron para que hiciera lo que no tenía que hacer. Lo obligaron a cometer un error por lo que hoy está detenido acusado de un delito gravísimo”, añadió.
Según las referencias surgidas durante el debate, esos abogados habrían estado vinculados con un grupo integrado por empresarios, profesionales y personas relacionadas con el poder político, entre quienes se mencionaron presuntos problemas de consumo de drogas. Navarro Flores, que también habría atravesado problemas de consumo y es considerado uno de los testigos clave del juicio, podría aportar más detalles sobre ese entorno cuando declare ante el tribunal.
La condición de vulnerabilidad
Tanto Carlos Garmendia, querellante en representación de la familia de la víctima, como María Florencia Abdala y Camilo Atim, defensores de Gordillo, hablaron de situaciones de vulnerabilidad, aunque referidas a personas distintas.
“Érika tenía una doble vulnerabilidad por su situación de consumo y los problemas económicos que tenía. Ella se reunía con Sosa porque le daba drogas para que consumiera”, sostuvo Garmendia. “Esa noche trágica, él la citó para que consumiera cocaína. La explotaba de una manera perversa”, añadió.
“Gordillo está acusada por ser una mujer totalmente vulnerable. Vamos a demostrar con mensajes y otras pruebas la violencia psicológica que ella sufría. Una psiquiatra explicará la perversidad de Sosa para envolver a una persona que se aguantaba todo para seguir adelante con un proyecto familiar”, indicaron los defensores de la funcionaria judicial.
Pese a que se encuentran en posiciones procesales diferentes, tanto el acusador privado como los defensores manifestaron preocupación por lo que podría suceder durante las próximas audiencias. “Se podrían ventilar cuestiones privadas que nada tienen que ver con el caso”, advirtió Atim.
La tranquilidad del fiscal
Pedro Gallo, el fiscal responsable de sostener la acusación en el juicio, se mostró tranquilo. En su alegato, de alguna manera, adelantó lo que podría suceder. “Miembros del Tribunal, las defensas técnicas de los acusados básicamente lo que van a decir es que aquí no ha pasado nada, que esto fue un accidente, que hay que buscar por otro lado. Pero nosotros les vamos a demostrar qué pasó y vaya que pasó mucho”, afirmó.