El petróleo superó ayer los U$S 115 por barril y alcanzó su mayor nivel en seis meses, ante una renovada escalada del conflicto en Medio Oriente y la preocupación por nuevas interrupciones en el suministro a nivel global. El precio del barril de Brent, de referencia para el mercado argentino, subió un 3,3% y cerró en U$S 116,91. Por su parte, el WTI, que se negocia en Estados Unidos, avanzó un 4% y terminó a U$S 103,44.

En las últimas horas, la mayor petrolera del mundo evacuó a su principal refinería en el golfo Pérsico por los ataques hutíes.

La consultora Outlier agregó otra noticia que impulsó al crudo: el New York Times publicó que los gobiernos de Estados Unidos e Israel preparan una campaña corta e intensa contra instalaciones nucleares, infraestructura energética, misiles y drones de Irán, prevista para después de las elecciones de medio término en el país gobernado por Donald Trump, citó el sitio TN.com.

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La suba del Brent refuerza las preocupaciones inflacionarias globales y podría llevar a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) a postergar un recorte de tasas en la reunión prevista para el 27 y 28 de octubre. En la Argentina, la escalada de petróleo podría tener un impacto en los precios de la nafta y el gasoil, pese a la estrategia ratificada por YPF por la que se desacopló parcialmente el valor local del Brent con respecto al precio internacional.

Atraso real

En el sector petrolero estiman que los precios en los surtidores acumulan un atraso real cercano al 9% respecto de los niveles que permitirían reflejar los mayores costos. Las principales compañías privadas siguen de cerca la evolución del mercado internacional y esperan una nueva señal de la empresa estatal, que concentra más de la mitad de las ventas de combustibles del país. Sin embargo, el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, ratificó su decisión de sostener el esquema de amortiguación de precios, conocido como buffer, para evitar trasladar inmediatamente toda la suba del crudo a los consumidores. La tensión llega después de los aumentos aplicados en septiembre. Mientras las empresas privadas ajustaron los precios de las naftas alrededor del 2,5% y los del gasoil hasta un 5%, YPF dispuso un incremento promedio del 1% en ambos segmentos. La diferencia entre esos movimientos y el encarecimiento del petróleo volvió a ampliar la presión sobre los márgenes de comercialización, consignó Ámbito.com.