OSLO, Noruega.- La sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, defensora de Nelson Mandela y jueza especializada en crímenes internacionales, ganó el Nobel de la Paz por sus esfuerzos a favor del derecho internacional cuando, según el jurado, el sistema está “bajo ataque”.

Pillay, de 85 años, ha dedicado su carrera a combatir algunas de las peores atrocidades y violaciones de derechos humanos, desde el genocidio de Ruanda hasta los conflictos de Medio Oriente.

La jurista presidió, entre otros cargos, una comisión independiente de investigación de las Naciones Unidas que, en 2025, acusó a Israel de cometer un genocidio en su ofensiva en Gaza.

Quién es Navi Pillay, la sudafricana que ganó el Nobel de la Paz 2026

El galardón tan deseado por Donald Trump recae así en un símbolo del sistema de justicia internacional que, precisamente, es objeto de ataques de parte del presidente estadounidense.

Horas después del anuncio del Comité noruego, Washington adoptó sanciones contra la Corte Penal Internacional y prometió paralizar las actividades de ese tribunal. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que su país prohibiría las transacciones con la CPI, a la que calificó de “deshonesta”. La corte rechazó las sanciones y afirmó que “la historia juzgará este momento”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó además a la jurista Pillay de ser una persona “sectaria” que “diaboliza a los judíos” y la cancillería israelí reprochó al Comité Nobel estar legitimando “el odio” hacia su país.

“Ahora que el Comité Nobel ha premiado la mayor mentira del siglo XXI, Joseph Goebbels sin duda estará aplaudiendo desde el infierno”, publicó el ministerio.

En cambio, la Autoridad Palestina ensalzó la labor de Pillay, que “buscó la verdad y defendió los derechos de los oprimidos, en Sudáfrica y en todo el mundo, incluida Palestina”.

“Necesidad absoluta”

Abogada de origen indio en la Sudáfrica del apartheid, Navi Pillay domina el arte de los casos difíciles. Su carrera la ha llevado desde los tribunales sudafricanos, donde defendió a activistas contra el apartheid como Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU (2008-2014).

Pillay “ha sido fundamental para asegurar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos”, afirmó el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes, que alabó su “brújula moral”.

La chicana de la ganadora del Nobel de la Paz a Donald Trump: “Quizás comparta el premio con él”

“El premio de hoy es un homenaje a todas aquellas personas que trabajan para hacer respetar y defender el derecho internacional”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres.

Durante una comparecencia en el histórico tribunal de Núremberg donde fueron juzgados los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial, la jurista dedicó el premio “a todos los supervivientes de crímenes internacionales”.

DUELO. Unos 73.000 palestinos fallecieron desde el inicio del conflicto.

También defendió el sistema de justicia internacional “en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blanco de ataques políticos”.

“Esta degradación es particularmente visible en los ataques contra la Corte Penal Internacional”, puntualizó.

Ese tribunal con sede en La Haya está en la mira de Trump y de Israel, especialmente después de lanzar en 2024 una orden de detención contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra en Gaza y contra miembros fallecidos del movimiento islamista palestino Hamas.

El jurado mencionó la “tremenda presión” y los ataques sobre estas instituciones a la hora de otorgar el premio a Pillay por “promover la paz y el derecho internacional”.

“Quizá comparta”

La sudafricana toma el relevo a la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien el año pasado regaló su medalla del Nobel al presidente Trump, quien asegura insistentemente que se merece el premio.

En unas imágenes publicadas desde Núremberg por la dirigente de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, se ve a la jueza abrumada y ovacionada por los asistentes. “Si aplauden un poco más fuerte, quizá comparta el premio con Trump”, bromeó.

“Inaceptables” sanciones de Estados Unidos a la Corte de La Haya

Aunque actualmente ejerce como magistrada de la Corte Internacional de Justicia en un caso por presunto genocidio de Birmania, una de sus últimas labores fue en la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU.

Este órgano, que no habla en nombre de la ONU, concluyó el año pasado que Israel llevó a cabo un genocidio en Gaza en la campaña militar desplegada tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023.

El Comité Nobel marcó distancias con las conclusiones del informe, que Israel tachó de “sesgado y mentiroso”.

“No somos un tribunal. Se trata de su informe, del informe de la comisión, y por supuesto tenemos una gran confianza en su profesionalismo y su integridad”, dijo Jørgen Watne Frydnes.

Para la presidenta de la CPI, Tomoko Akane, el galardón reviste “una importancia especial” en un momento de “grandes desafíos para el orden jurídico internacional”.

El premio consiste en una medalla de oro, un diploma y 1,2 millones de dólares.

Se entregará en una ceremonia oficial en Oslo el 10 de diciembre, cuando se conmemora el aniversario de la muerte, en 1896, del creador de los premios, el inventor y filántropo sueco Alfred Nobel.

Varias décadas defendiendo a los oprimidos: una activista de sólida reputación

La sudafricana Navi Pillay, ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es una infatigable defensora de los derechos humanos que ejerció como jueza de la Corte Penal Internacional y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda.

A sus 85 años, Pillay se ha forjado una sólida reputación internacional, con una carrera de décadas, que comenzó en los tribunales sudafricanos y que ayer fue coronada con el Premio Nobel de la Paz.

La jurista sudafricana alcanzó notoriedad por sus contundentes denuncias de la represión ejercida por gobiernos contra movimientos de protesta en el mundo árabe, especialmente en Libia y Siria. Entre 2021 y 2025, presidió una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar las causas profundas del conflicto israelí-palestino. El panel, que no habla en nombre de Naciones Unidas y fue duramente criticado por Israel, concluyó que en Gaza se estaba produciendo un genocidio desde el inicio de la guerra desencadenada por el ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023. “La responsabilidad recae en el Estado de Israel”, declaró Pillay en 2025. Actualmente, ejerce como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde participa en un caso sobre la minoría rohinyá.

Nacida en 1941 en Durban, en la costa este de Sudáfrica, en el seno de una familia de origen tamil, Pillay creció en un barrio humilde durante el régimen de segregación racial del apartheid.

Estudió Derecho en la Universidad de Natal antes de obtener una maestría y un doctorado en Harvard. Se convirtió en la primera mujer no blanca en abrir un bufete de abogados en Durban, donde ganó reconocimiento por su defensa de opositores al apartheid.

En 1973 consiguió que los presos políticos recluidos en la prisión de Robben Island, donde estaba encarcelado Nelson Mandela, obtuvieran acceso a abogados. Un año después de que Mandela llegara a la presidencia tras las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica en 1994, Pillay hizo historia al convertirse en la primera mujer perteneciente a una minoría en ser nombrada para integrar un Tribunal Superior del país. Mandela la recomendó para integrar un tribunal de ONU encargado de juzgar a responsables del genocidio de Ruanda.

En 1998 formó parte del grupo de jueces que estableció por primera vez que una violación podía ser considerada un acto constitutivo de genocidio. Diez años más tarde fue nombrada alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ocupó hasta 2014.