Zamba Quipildor forma parte de historia grande del folclore argentino. Su nombre lleva seis décadas convocando al público, desde sus inicios de guitarrista en encuentros hasta su consagración con La Misa Criolla, con una interpretación cumbre que tuvo su debut en 1975 en Italia y que nunca abandonó.
Esta noche, la obra de Ariel Ramírez estará desde las 21 en la sala mayor del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy), con Quipildor como primera voz secundado por Luis Soria y el Coro Universitario de Tucumán dirigido por Lucas Sorroza Díaz, con Favio Ávila en teclado, sikus y charango, Topo Bejarano en vientos y percusión, y Antonio Molina en guitarra. Soria abrirá el espectáculo con repertorio que incluye las canciones de su nuevo disco “Ese que soy”, y luego se sumará en escena para la Misa Criolla.
Teatro: “‘El Penante’ es un viaje íntimo hacia los rincones de la memoria”La función tiene el condimento especial de que forma parte de la última gira nacional de Zamba Quipildor. “Mi idea es recorrer todo el país y volver a los escenarios que me cobijaron durante mi carrera para despedirme del público que tanto me dio. Este recital será como un gran abrazo cultural”, le dice a LA GACETA.
Una vida en el canto
El 10 de junio, Gregorio Nacianceno Quipildor, nacido en La Esperanza, Jujuy, cumplió 83 años. Sus padres, Hermógenes Quipildor y Benjamina del Milagro Moreno, eran peones rurales catamarqueños y al poco tiempo de que llegó al mundo se afincaron en Salta. Zamba surgió artísticamente en 1962, pero ya venía pidiendo su lugar desde años antes. Fue en el Festival de Monteros de 1969 cuando fue elegido Revelación, y se le abrieron las puertas grandes del folclore nacional.
- Su vínculo con Tucumán se remonta a hace décadas, cuando fue reconocido en Monteros. ¿Qué significa la provincia en su historia artística?
- Tengo un gran cariño por esta provincia, que me ha dado mucho. El primer hito de mi carrera fue haber sido Revelación en Monteros. Luego de eso he participado en más de 28 festivales tucumanos; los he contado. Uno nunca se olvida de sus inicios: ahí fue la apertura de mi carrera, a partir de la cual me conocieron en todo el país y luego en el mundo. Nunca me olvidaré de todo lo que me dio Tucumán.
Teatro: bajan de cartel las obras “Mi padre” y “Basural 405”- Lo logrado con la Misa Criolla es insuperable. ¿Qué implica esa composición en lo personal?
- Mucho. Tanto en lo artístico como en lo personal, es de lo más importantes de mi vida. Cuando me enteré de que me convocaba Ariel, fue una sensación muy fuerte que aún recuerdo: una gran emoción, una inmensa alegría. Al día de hoy la canto y se me caen las lágrimas porque siento profundamente la obra.
- ¿Por qué mantiene vigencia a más de 60 años de su creación?
- La vigencia la sostiene el público. La música es muy espiritual y potente, Ramírez le puso melodías bellas a los textos litúrgicos traducidos al español, y en todo el mundo se la canta en nuestro idioma. Es convocante porque se la toma como mensaje permanente de amor y paz, y siento que transmito eso cada vez que la canto.
- ¿Excede lo católico?
- Efectivamente. Convoca a distintas clases sociales, ideologías políticas y credos religiosos. Luego de cada concierto, siempre me pasa que se acerca gente a agradecerme y felicitarme. Y algunos me dicen: “nosotros somos protestantes, pero esta obra y su voz nos llegan a lo más profundo”.
Martín Bossi, en Tucumán: “Hoy, hacer reír es un acto de rebeldía”- En estadísticas internacionales se registra un crecimiento de la religiosidad en los jóvenes, una vuelta a las iglesias. ¿Lo siente así en su experiencia?
- Sí, veo siempre a muchos jóvenes cada vez que me presento con la Misa Criolla en los distintos teatros líricos y catedrales; la convocatoria es muy alta. Recuerdo que hace unos años, en la Catedral de Viena, hicimos con Ariel un concierto ante 3.000 jóvenes, y así sucede en la gran mayoría de los recitales.
- ¿Es un hombre religioso en su vida cotidiana?
- Sí, soy un hombre religioso. Creo mucho en Dios, en la Virgen y en todo lo que nos da la religión. Me levanto todos los días y le agradezco a Dios poder abrir los ojos y ver la luz; siempre fui así desde muy niño.
- ¿Cómo espera esta función?
- A Luis lo conozco desde los 70, cuando integraba Las Voces del Norte. Compartimos escenario y forjamos una gran amistad. Es una gran persona y un referente del folclore tucumano; soy muy feliz de que me acompañe en mi despedida en Tucumán. Con el Coro Universitario será la primera vez que cantemos juntos.
- Hace 15 años grabó su último disco. ¿Cómo están incidiendo los cambios en la industria musical?
- Cuando se fueron las multinacionales donde grabábamos todos, quedaron solo tres en Argentina. A partir de eso, la gran mayoría de los artistas tuvo que hacer sus producciones independientes, pero sin el despliegue publicitario que hacían las grandes compañías. Tengo un total de 36 discos grabados, pero ahora quiero entregar un CD y ya no se puede: te piden un pendrive.
Folclore: Martín Rivas reivindica su idea de “Soñar despierto”- Es secretario general de la Asociación Argentina de Intérpretes, ¿cómo analiza la situación del sector?
- Le envié una carta al presidente Javier Milei informándole que somos 47.000 socios en todo el país y que no pedimos dinero, sino que se respeten las leyes y los derechos de los intérpretes; nunca recibí respuesta. Somos una entidad que trabaja en beneficio de los músicos, pero estamos siendo ignorados. No hay apoyo para la institución, siempre pido a través de los medios que nos reciban pero no hay diálogo.
- ¿Cómo calificaría la gestión nacional en materia cultural?
- Hay un abandono total en la representatividad y el apoyo a los intérpretes y artistas. Los artistas que están de moda están perfecto, pero me gustaría que hoy se le diera más importancia a la cultura en general. Siento que eso no está sucediendo.