La transformación de Vaca Muerta ya no pasa solamente por incrementar la producción de petróleo y gas. El desafío que YPF observa hacia los próximos años es de escala: construir infraestructura, ampliar la capacidad exportadora, incorporar tecnología y preparar una cadena de proveedores capaz de acompañar un volumen de actividad mucho mayor. Walter Actis, vicepresidente de Supply Chain de la compañía, presentó esa hoja de ruta durante el Programa Argentina Andina, organizado por la Fundación Federalismo y Libertad.

“La oportunidad que tiene Argentina en este momento” fue uno de los conceptos con los que Actis describió el escenario energético. Durante su exposición, el ejecutivo puso el foco en Vaca Muerta y en los proyectos destinados a convertir sus recursos en una plataforma exportadora de alcance internacional.  

El horizonte que presentó excede el mercado interno. Actis se refirió a los proyectos de infraestructura para transportar la producción hacia terminales de exportación y también al desarrollo de Argentina LNG. Según explicó, la iniciativa apunta a generar exportaciones hacia el comienzo de la próxima década, con 2030 como uno de los horizontes mencionados durante la presentación.  

El punto de partida es la magnitud del recurso. El vicepresidente de Supply Chain destacó la posición argentina entre las principales reservas no convencionales del mundo y señaló que ese potencial estuvo disponible durante años, aunque faltaban otras condiciones para transformarlo en producción, inversiones y exportaciones.

En ese proceso, Actis atribuyó importancia al nuevo contexto económico y regulatorio, pero también a la coordinación entre las compañías privadas. La infraestructura necesaria para evacuar una producción creciente, explicó, requiere proyectos compartidos y planificación entre los principales actores de la industria.   

La expansión también plantea un desafío laboral. Para Actis, el crecimiento de Vaca Muerta demandará formación, equipamiento, tecnología y personal capacitado. En ese sentido, mencionó el Instituto Vaca Muerta como una herramienta para preparar los perfiles que necesitará una industria cuya escala será considerablemente mayor durante los próximos años. La seguridad, agregó, constituye uno de los componentes centrales de ese proceso.   

Transformación

El ejecutivo también repasó el denominado Plan 4x4 impulsado por la conducción de Horacio Marín. La estrategia supone concentrar a YPF en los activos considerados centrales, particularmente en la explotación no convencional, y ganar eficiencia mediante una administración dinámica de su portafolio.

Tecnología y productividad aparecen como otras piezas de esa transformación. Actis explicó que la incorporación de herramientas tecnológicas no debe limitarse a automatizar tareas existentes, sino que debe modificar procesos y competencias dentro de la empresa. Como ejemplo, mencionó la utilización de información en tiempo real para conocer los consumos de las estaciones de servicio y optimizar la distribución de combustibles.   

Desafío

Ese salto de escala abre, además, una ventana para empresas de distintas provincias. Actis aseguró que YPF trabaja para ampliar su cadena de abastecimiento y remarcó que el volumen previsto obligará a desarrollar nuevos proveedores.

Durante la presentación señaló que actualmente cuentan con 677 proveedores relevados, mientras continúan evaluando empresas con posibilidades de incorporarse a la operatoria. “El volumen va a ser tan grande y el desafío tan grande”, sostuvo al explicar la necesidad de preparar esa cadena para el crecimiento proyectado.   

El planteo adquiere especial interés para las economías provinciales. Actis señaló que existen empresas fuera del núcleo tradicional de la actividad petrolera que pueden desarrollar capacidades para incorporarse al sector. El objetivo, según explicó, es ampliar la red y generar las condiciones necesarias para que nuevos actores puedan participar del crecimiento energético.

La exposición terminó, así, con una mirada que excedió a YPF. Para Actis, el desarrollo de los proyectos energéticos requerirá una articulación entre la compañía, los grandes operadores, los proveedores, el sistema educativo y las empresas que pretendan sumarse a la cadena.