Durante años, la calle Frías Silva fue una de las alternativas que encontraron los vecinos de San José para llegar a Yerba Buena sin tener que atravesar una parte del Camino del Perú. La conexión es directa: desde esa arteria se puede continuar hasta avenida Fanzolato y, finalmente, llegar a avenida Perón, uno de los principales accesos a la Ciudad Jardín.
Pero el crecimiento urbano y el aumento sostenido del parque automotor están cambiando el escenario. En las horas pico, Frías Silva también comienza a mostrar signos de colapso. El asfalto presenta sectores deteriorados y, sobre todo, el caudal de vehículos es cada vez mayor. Lo que alguna vez funcionó como una alternativa para escapar del congestionamiento ya no lo es.
Seis minutos contra 15: cómo evitar el Camino del PerúLa paradoja es que elegir Frías Silva no necesariamente significa ahorrar tiempo. Para llegar hasta allí desde San José todavía hay que atravesar uno de los sectores más complicados de la ruta provincial 315: el tramo comprendido entre la plazoleta San Cayetano (ingreso a Lomas de Tafí) y la sede de la Sociedad Rural.
Es precisamente allí donde se concentran varios de los puntos conflictivos del Camino del Perú. En los horarios de mayor circulación, la arteria queda desbordada y la presencia de agentes de tránsito que intervienen en distintos cruces genera sucesivas detenciones. Cada pocos metros hay que volver a frenar y, en consecuencia, las filas de vehículos se van acumulando.
La batalla diaria de los varitas del Camino del Perú para ordenar el caosUno de los puntos más conflictivos está en la intersección de Italia y Frías Silva con el Camino del Perú. Allí, en determinados momentos del día, los conductores deben esperar dos o incluso tres ciclos del semáforo para poder atravesar la esquina.
La escena se ha vuelto bastante común: el semáforo se pone en verde y, sin embargo, el paso tampoco está garantizado. Muchos autos no avanzan. Hay que aguardar. Algunos conductores ya vienen de varios minutos de demora y empiezan a impacientarse. Las motos se filtran entre los vehículos, aparecen bocinazos y, desde la mano contraria, algún auto intenta doblar a la izquierda pese a que la maniobra está prohibida. Y eso termina interfiriendo con quienes intentan avanzar.
“Esta esquina es muy peligrosa; hay muchas imprudencias. La gente espera varias veces el verde del semáforo y se pone impaciente. Entonces, si se pone en rojo, igual aceleran. Hay bocinazos, frenadas y gritos en forma constante. Ni hablar de los que doblan a la izquierda, donde está prohibido”, reclama Gonzalo Sánchez, quien trabaja en un comercio de artículos de limpieza ubicado en la esquina de Camino del Perú y Frías Silva.
Camino del Perú: piden saber qué pasó con la autovía proyectada hace 10 añosA pocos metros, Mariano Ortiz, empleado de un comercio polirubro de la zona, observa una situación similar. Para él, el problema central es que el caudal vehicular ya superó la capacidad de la arteria y que los semáforos instalados en Italia y Frías Silva resultan insuficientes o inadecuados para ordenar semejante circulación.
A eso se suma otro comportamiento que, según describe, se repite a diario: automóviles y, especialmente, motocicletas que aceleran cuando la luz está amarilla y terminan atravesando la esquina cuando el semáforo ya está en rojo. “Si los agentes de tránsito hicieran multas, llenarían dos o tres talonarios por día con todos los que deciden ignorar el semáforo”, sostiene.
El mediodía y las horas posteriores a las 20 son, según los comerciantes consultados, algunos de los momentos más complicados en esa esquina. Y justamente durante esos períodos son cada vez más los vecinos que eligen la Frías Silva como vía alternativa para llegar a Yerba Buena.
Camino del Perú: los vecinos aprendieron a vivir entre bocinazos, frenadas y accidentesEn condiciones normales, el recorrido puede representar un ahorro de unos dos o tres minutos respecto del trayecto habitual por el Camino del Perú. “Lo que re evitás es el semáforo de la Perón y Belgrano, que a veces puede sumarte unos minutos más”, señala Ortíz. Sin embargo, esa diferencia comienza a achicarse a medida que aumenta la cantidad de vehículos que utilizan la misma alternativa.
Filas de autos
Mariano lo advierte en los últimos meses: hay horarios en los que Frías Silva y Fanzolato presentan imágenes prácticamente idénticas a las del Camino del Perú. Filas de autos que avanzan lentamente, conductores que buscan espacios para pasar y una circulación que se vuelve cada vez más difícil. A eso se suman la presencia de varios lomos de burro y líneas colectivos que transitan por la arteria.
La Municipalidad capitalina afirma que el Camino del Perú necesita una mirada metropolitanaLa pregunta que empieza a aparecer entre los vecinos es inevitable: ¿Frías Silva sigue siendo una alternativa o está empezando a convertirse en una extensión del mismo problema?
Detrás del congestionamiento de estas calles hay una transformación mucho más profunda. Una gran cantidad de personas que viven en los alrededores de Yerba Buena organiza buena parte de su vida cotidiana en ese municipio.
Aunque técnicamente no residan allí, los vecinos de sectores de Lomas de Tafí, en Tafí Viejo; de los barrios Oeste I y II, Congreso y otras urbanizaciones cerradas, en San Miguel de Tucumán; de los barrios cerrados Alto del Cevil I y II -mientras se desarrolla un tercero-; de los tres Alto Verde, en Cevil Redondo; y de distintos sectores de Villa Carmela tienen una relación cotidiana con la Ciudad Jardín.
Camino del Perú: Yerba Buena dice que hace lo que puede ante un problema que la superaAllí están los establecimientos escolares a las que concurren sus hijos, los supermercados y shoppings donde realizan sus compras, los bares y cafés donde se encuentran, los clubes donde practican deportes y también los lugares de trabajo de muchos de ellos. Es decir, para miles de personas, Yerba Buena no es simplemente un municipio vecino: es parte del recorrido cotidiano.
Por eso, la necesidad de contar con una conexión rápida y segura entre estas zonas y Yerba Buena se vuelve cada vez más evidente. El problema es que las opciones disponibles son pocas y las principales arterias comienzan a mostrar los mismos síntomas: exceso de vehículos, demoras, maniobras riesgosas y puntos de conflicto.
"Una frontera administrativa jamás puede convertirse en una tierra de nadie": la carta que expone el colapso del Camino del PerúMientras el crecimiento urbano continúa avanzando, los vecinos buscan cada día nuevas maneras de llegar a destino. Algunos toman el Camino del Perú, aun sabiendo que deberán enfrentarse a las filas. Otros se desvían por Frías Silva. Y algunos ya encontraron incluso caminos de tierra y antiguas huellas rurales para evitar los embotellamientos.
El problema de fondo, sin embargo, permanece y se acrecienta en una ruta que soporta en horas pico más de 2000 vehículos circulando. Y cada vez son más las calles de la zona que, como Frías Silva, parecen acercarse al límite.