Estados Unidos (EEUU) prepara el traslado de drones militares MQ-9 Reaper desde África hacia el área de operaciones del Comando Sur, responsable de Sudamérica, en una nueva redistribución de recursos militares orientada a reforzar las acciones antinarcóticos y antiterroristas en la región, según informaron fuentes familiarizadas con la planificación.

El movimiento se produce mientras funcionarios de la administración de Donald Trump plantean públicamente una mayor participación militar estadounidense en operaciones terrestres junto a países aliados de Sudamérica. Entre los posibles escenarios mencionados por las fuentes aparece Ecuador, que este año comenzó a realizar operaciones militares conjuntas con Estados Unidos contra “organizaciones terroristas designadas”, según un informe de la cadena CNN.

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Todavía no está definido cuántos MQ-9 serán trasladados desde el Comando de Estados Unidos para África al Comando Sur. Una de las fuentes consultadas señaló que se trataría de la “mayoría” de los drones actualmente destinados a ese comando.

Los MQ-9 Reaper son utilizados para tareas de inteligencia y vigilancia, además de ataques de precisión. De acuerdo con tres fuentes familiarizadas con la planificación, su traslado responde a la previsión de nuevas operaciones antinarcóticos y antiterroristas en Sudamérica.

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Otra de las fuentes señaló que todavía se analiza la posibilidad de enviar algunos de estos drones a Medio Oriente, donde las fuerzas estadounidenses perdieron activos durante el conflicto con Irán, entre ellos varios MQ-9.

El repliegue de África

La redistribución se produce pese a que Estados Unidos mantiene su preocupación por la actividad de grupos terroristas en África. Los mandos militares estadounidenses han advertido que organizaciones como ISIS y al-Shabaab continuaron ganando fuerza a medida que disminuyó la presencia estadounidense en el continente durante los últimos años.

Las fuentes señalaron que las operaciones contra esos grupos continuarán, aunque algunas expresaron preocupación por el posible impacto que tendría retirar activos como los MQ-9 del control del comando estadounidense responsable de África.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, estableció como prioridad número uno del Pentágono la defensa del territorio estadounidense y del hemisferio occidental en la Estrategia de Defensa Nacional publicada en enero. Frente a las demandas militares de otras regiones, como el Pacífico, Medio Oriente y Europa, África ha quedado durante mucho tiempo en los últimos lugares de las prioridades militares estadounidenses.

El Pentágono declinó realizar comentarios para el artículo de CNN.

Más presencia militar

El traslado de los MQ-9 se suma a una serie de movimientos de equipamiento militar estadounidense hacia la región. El año pasado, Estados Unidos desplegó en el Caribe drones MQ-9, cazas F-35 y al menos un avión de ataque a tierra AC-130 como parte de una campaña contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas.

Además, CNN informó anteriormente que la administración Trump había elaborado el año pasado un dictamen jurídico clasificado para justificar ataques letales contra una lista secreta y extensa de cárteles y presuntos narcotraficantes. El documento fue elaborado por la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia y sostenía que el presidente tenía facultades para autorizar el uso de fuerza letal contra grupos considerados una amenaza inminente para los estadounidenses.

Durante una conferencia conjunta realizada en Panamá en agosto, Hegseth destacó las asociaciones militares de Estados Unidos con Ecuador, Honduras, Guatemala, Jamaica y Colombia, y mencionó la participación estadounidense en operaciones contra “narcoterroristas”.

“Colombia ya ha solicitado al Departamento de Guerra que se una a la lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir a terroristas y redes terroristas”, declaró Hegseth.

La semana pasada, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó durante una visita a la región que Washington buscaba inaugurar una “época dorada” en la relación con Colombia y sostuvo que ambos países deberían ser “aliados y socios sólidos”.

A comienzos de este mes, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, había alcanzado un acuerdo con Estados Unidos para el préstamo de tres drones MQ-9A Reaper destinados a vigilar corredores del narcotráfico y realizar posibles ataques de precisión.

En Panamá, la Embajada de Estados Unidos anunció además la entrega de sistemas de drones de largo alcance diferentes de los MQ-9, destinados a que el Servicio Nacional Aeronaval pueda “vigilar fronteras remotas, proteger corredores marítimos estratégicos y desmantelar redes ilícitas de narcotráfico y tráfico de personas”.

Ataques y cambios de estrategia

El Departamento de Defensa estadounidense lleva meses realizando ataques contra presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental. Según el reporte periodítico, esas operaciones provocaron la muerte de al menos 230 personas.

Funcionarios y expertos consultados anteriormente por la cadena cuestionaron el impacto real y duradero de esos ataques sobre el tráfico de drogas en la región. Uno de los funcionarios señaló que la reducción prevista en la cantidad de cocaína incautada por vía marítima podría deberse a que los cárteles encontraron nuevas rutas o métodos para trasladar la droga.

Otro experto sostuvo que el tráfico de drogas no suele realizarse mediante el tipo de embarcaciones que fueron blanco de los ataques y calificó la campaña como un acto “performativo”.

En las últimas semanas, Estados Unidos modificó sus tácticas y comenzó a interceptar embarcaciones, retirar a sus tripulaciones y trasladarlas a países aliados antes de hundir los barcos.