La oficina del primer ministro británico, Andy Burnham, emitió una respuesta oficial ante las recientes declaraciones de Donald Trump, quien sugirió que su administración está analizando retirar el apoyo histórico a Gran Bretaña en la disputa por las Islas Malvinas. La respuesta de Londres busca neutralizar la incertidumbre generada por el mandatario estadounidense, quien el lunes afirmó. “Siempre reviso las posiciones, y esa es una de ellas”.
Milei hablará por cadena nacional el jueves y pondrá a Malvinas en el centro de la escenaA pesar de que Washington mantuvo históricamente una postura de "neutralidad" diplomática mientras reconocía la administración de facto del Reino Unido, las palabras de Trump fueron interpretadas como una señal de presión hacia sus aliados europeos.
Milei destacó el giro de Trump sobre Malvinas: “Pasó algo fuerte respecto de la causa más sagrada”La réplica de Downing Street
Desde Londres, la respuesta fue inmediata y categórica. Un portavoz oficial del primer ministro Burnham dejó en claro que la postura británica no se verá alterada por los vaivenes políticos en Washington. “En el verano establecimos nuestra posición muy claramente y eso no ha cambiado. Los isleños de las Falklands son británicos, con derecho a determinar su propio futuro. Han expresado su deseo de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”, sentenció el vocero.
El Gobierno respondió a los dichos de Trump sobre Malvinas: “Es nuestra responsabilidad mantener vivo el reclamo”En sintonía con esta declaración, el secretario de Hacienda, John Healey, reforzó la postura de soberanía al afirmar taxativamente: “Son británicas y seguirán siendo británicas”, dijeron. Estas declaraciones se dan en un escenario de avance económico para las islas, donde empresas británicas e israelíes ya preparan inversiones en la industria petrolera proyectadas para 2028.
Trump abrió la puerta a revisar la postura de EE.UU. sobre la soberanía de las Islas MalvinasMalvinas como moneda de cambio geopolítica
El giro de Trump no parece ser una decisión aislada, sino una herramienta de presión sobre el gobierno laborista británico. Analistas internacionales sugieren que el presidente republicano utiliza su cercanía con el gobierno de Javier Milei para forzar a Londres a alinearse con su agenda militar en Oriente Medio, especialmente en la ofensiva contra Irán.
Esta estrategia ya había tenido un antecedente meses atrás, cuando se filtró un supuesto mail del Pentágono que mencionaba la evaluación de las “posesiones imperiales” europeas en caso de que países de la OTAN no aumentaran su gasto en Defensa.
Según esa línea argumental, Washington utilizaría la cuestión Malvinas como un instrumento de presión diplomática para garantizar que sus aliados acompañen las misiones militares estadounidenses. Pese a esto, figuras clave del entorno de Trump, como el secretario de Estado Marco Rubio, han continuado manifestándose oficialmente a favor de la neutralidad.
Entre el entusiasmo y la cautela
En Buenos Aires, la reacción oficial mostró dos matices. Mientras el presidente Javier Milei celebró los dichos de Trump asegurando que había pasado “algo muy fuerte” con respecto a la causa nacional, otros sectores del Ejecutivo prefieren la moderación. El canciller Pablo Quirno se mostró más medido, al resaltar que la solución definitiva debe ser de carácter “diplomática”.
Quirno enfatizó la necesidad de “tener acciones más concretas” sobre las islas y recordó que la “obligación es mantener el reclamo”. Sin embargo, el canciller buscó bajar las expectativas sobre una alianza automática con la Casa Blanca al aclarar que “no hay un triángulo mágico” con los Estados Unidos.