La crisis migratoria que sacudió a Ceuta en los últimos días dejó al menos 67 muertos, según informó este sábado el Ministerio del Interior de España. Entre las víctimas hay personas que fallecieron ahogadas y otras que perdieron la vida en una estampida mientras intentaban atravesar el rompeolas que separa el territorio español de Marruecos.
Mientras la situación comienza lentamente a descomprimirse, la Guardia Civil mantiene un operativo en el entorno del espigón fronterizo del Tarajal para localizar posibles nuevos cadáveres. Al mismo tiempo, el Gobierno español anunció que instalará una barrera de contención de 500 metros a lo largo del rompeolas para dificultar que los migrantes puedan utilizar esa vía para ingresar a Ceuta.
La estructura tendrá aproximadamente un metro de profundidad bajo el mar y unos 50 centímetros por encima del nivel del agua, según las autoridades españolas.
Durante la jornada, un grupo de migrantes que había logrado llegar nadando hasta la playa del Tarajal fue recibido por soldados españoles, que los escoltaron de regreso a Marruecos. Madrid sostiene que la mayoría de las personas que ingresaron a territorio español en los últimos dos días ya fueron devueltas al país vecino.
Según las cifras difundidas por el Gobierno español, unas 48.000 de las 50.000 personas que irrumpieron en Ceuta ya habían regresado a Marruecos y ninguna habría conseguido avanzar hacia otros países de Europa.
Una ciudad todavía en tensión
Después de jornadas marcadas por el caos, las calles abarrotadas y la llegada masiva de personas que buscaban alcanzar España en busca de una vida mejor, Ceuta amaneció este sábado con una tensa calma.
La ciudad autónoma, que tiene unos 84.000 habitantes, todavía intenta recuperar su ritmo habitual. El alcalde, Juan Jesús Vivas, advirtió que la situación continúa lejos de la normalidad.
“La vida en esta ciudad se ha visto alterada a raíz del incidente fronterizo”, afirmó Vivas, quien reconoció que el regreso de los migrantes “ha comenzado satisfactoriamente”, aunque remarcó que “el proceso debe completarse”.
El alcalde también sostuvo que “la ciudad aún no ha recuperado la normalidad”, una evaluación que difiere de la expresada por el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, durante su visita al enclave.
“En menos de 48 horas, la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver y la normalidad se está alcanzando”, aseguró el funcionario.
Sánchez cuestionó la reacción de Europa
La crisis también abrió un nuevo frente político dentro de la Unión Europea. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuestionó la actitud de algunos países del bloque frente al episodio migratorio y apuntó contra las decisiones que, a su entender, contradicen los principios de solidaridad europea.
Sánchez calificó de “egoísta” la postura de algunos gobiernos y cuestionó particularmente la decisión de Italia de suspender el acuerdo de Schengen con España.
En una carta enviada a los dirigentes de las instituciones europeas, el mandatario español sostuvo que una respuesta basada en “prejuicios, informaciones falsas, ignorancia o intereses políticos” no solo contradice el derecho europeo y humanitario, sino que también atenta contra los intereses de largo plazo del continente.