Dormir una siesta forma parte de la rutina de millones de personas en distintas partes del mundo. Lejos de ser una costumbre asociada únicamente al descanso, especialistas en medicina del sueño sostienen que este hábito responde a una necesidad biológica y puede aportar beneficios para el cerebro y el organismo cuando se realiza de la manera adecuada.

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Aunque muchas personas creen que dormir más tiempo garantiza un mayor descanso, los expertos advierten que la clave está en la duración y en las condiciones en las que se realiza la siesta.

Cuánto debe durar la siesta para aportar beneficios

De acuerdo con Arturo Garay, jefe de la Unidad de Medicina del Sueño del Cemic, el concepto de power nap o siesta corta surge de investigaciones que demostraron que un descanso de hasta 30 minutos tiene un efecto restaurador sobre el cerebro y mejora el estado de alerta.

En una población que suele dormir menos horas de las recomendadas durante la noche, este breve descanso diurno puede convertirse en una herramienta para recuperar energía sin alterar el descanso nocturno.

Entre los principales beneficios que los especialistas atribuyen a una siesta breve se encuentran:

  • Disminución de la fatiga.
  • Mayor relajación.
  • Reducción de los niveles de estrés.
  • Mejor tiempo de reacción y desempeño visuomotor.
  • Favorece la consolidación de la memoria.

Según explica, en épocas en las que las actividades cotidianas dependían del trabajo al aire libre, las altas temperaturas del mediodía hacían prácticamente imposible cazar, cultivar o cosechar. Por ese motivo, las personas interrumpían sus tareas durante las horas de mayor calor y descansaban bajo la sombra.

Ese período de pausa no solo permitía disminuir la temperatura corporal, sino también favorecer la recuperación del organismo antes de retomar las actividades.

Cómo aprovechar mejor el descanso diurno

Además del tiempo de duración, el ambiente en el que se duerme la siesta también influye en sus efectos.

La neuróloga infantil y especialista en medicina del sueño Sol Segura Matos recomienda que este descanso no se realice exactamente en las mismas condiciones que el sueño nocturno. Por ejemplo, aconseja no oscurecer completamente la habitación y elegir un espacio tranquilo, aunque no totalmente silencioso, para evitar que la siesta se prolongue más de lo necesario.

Otra sugerencia es utilizar una alarma si existe la tendencia a quedarse dormido durante demasiado tiempo. Incluso, algunos pacientes recurren a técnicas sencillas para evitar ingresar en las fases profundas del sueño.

Ferrero menciona como ejemplo a quienes sostienen un objeto pequeño, como una llave, mientras descansan. Cuando los músculos comienzan a relajarse y el cuerpo entra en un sueño más profundo, el objeto cae al piso y el ruido funciona como un despertador natural.

Los especialistas también aconsejan evitar comidas muy abundantes y el consumo de cafeína antes de la siesta, ya que estos factores pueden interferir con la calidad del descanso o dificultar el despertar.