Las definiciones sobre el caso YMAD del abogado José Roberto Toledo –uno de los delegados de la UNT en la empresa minera- pusieron el dedo en la llaga de la Universidad minera. ¿Se acaban de arreglar los escándalos derivados de lo que hizo desde 2006 el hoy condenado ex rector Juan Alberto Cerisola con la enorme cantidad de dinero de las utilidades mineras, o el sambenito de la corrupción seguirá ensuciando la vinculación de la casa de altos estudios y la minería?

Ese sambenito surgió de ese uso irregular que se hizo con el dinero que ingresó desde que comenzó a producir la Minera Alumbrera y entregaba lo que correspondía de utilidades a YMAD, empresa constituida por la UNT y Catamarca. Para la UNT debía ser el 40% para construir la Ciudad Universitaria, según determinaba la Ley 14.771 de creación de YMAD.

José Roberto Toledo: “YMAD ya no es esa mala palabra que nadie quería escuchar”

El estigma

Cerisola cambió ese 40% en un acta firmada con YMAD en 2008, emprendió obras y fue denunciado por cambiar la ley, por hacer los trabajos fuera de la Ley de Obras Públicas, y por sobreprecios. Fue condenado 14 años después de la denuncia y la sentencia está apelada. Pero el escándalo no sólo le colgó el sambenito de la corrupción a la UNT e YMAD sino que distorsionó la relación de la UNT con la minería porque quedó en claro –al menos en esa etapa- que la fiebre del oro envenena al poder. Uno de los consejeros superiores en el período 2018-2022, Hugo Ferullo, planteó si, éticamente, no correspondía que la Universidad se apartara de la minería. Se sabe que el vínculo comenzó allá por los años 30 del siglo pasado, cuando la Universidad, que se desplegaba por el NOA, le encomendó a Abel Peirano hacer investigaciones geológicas; terminó descubriendo el yacimiento de Farallón Negro y le donó sus derechos a la Universidad.

Contraste

Toledo destacó esa cesión de Peirano, quien –dijo- se desprendió como un prócer de sus intereses y los entregó a la educación. “Es justo que sea recordado como un patriota”, describió y contrastó esa actitud con la ambición desmedida que se desencadenó en el poder universitario en el siglo XXI. El desarreglo con los recursos marcó la historia de la UNT con la inconclusa Ciudad Universitaria iniciada por el rector Horacio Descole en 1948 y fue expuesto durante el año y medio que duró el juicio contra Cerisola.

La UNT y Catamarca firmaron el nuevo estatuto de YMAD

Mientras tanto, la UNT y Catamarca acercaron posiciones y culminaron con un acuerdo cuya puntada final se dio el lunes con la firma del nuevo estatuto de YMAD. La ley 17.771 fue modificada con un decreto presidencial del 6 de enero; ya no interviene la Nación en esta empresa; ya no hay querella de la UNT contra YMAD por el acta de 2008 y se devuelve el porcentaje del 40% para terminar sin conflictos la Ciudad Universitaria. Ya no se hará en San Javier, zona que ahora está bajo restricción ambiental. Según Toledo, YMAD ahora se manejará con estricto control -“con paredes de vidrio, transparente”, dijo- y con el acuerdo conciliatorio se ha convertido el desastre anterior en un “círculo virtuoso”. “YMAD ya no es esa mala palabra que nadie quería escuchar”, definió.

Ahora parece arrancar un nuevo entusiasmo por la minería, en el que está fuertemente encaminada Catamarca, que desde esta nueva etapa tiene el gerenciamiento del ente minero. Hoy YMAD produce 60 kilos mensuales de oro y unos 600 de plata, está explorando nuevas vetas en los 244 km2 de Farallón Negro y se anuncia que se va a trabajar con energía fotovoltaica en paneles solares. El vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, comparó hace meses el potencial de YMAD con el de YPF a nivel país. La empresa podría diversificarse para proyectos eólicos y geotérmicos y aprovechar su infraestructura de túneles, dijo. Y por ahí se mira con atención lo que hace la minera Agua Rica, que quiere acordar con YMAD para usar en el futuro sus instalaciones, aunque aún no se tramitaron las objeciones que hizo la UNT al frustrado acuerdo de 2019 con esa empresa y además sigue la tensión por las cuestiones ambientales con Andalgalá.

Lo quedó sin ser resuelto

¿Dejará todo esto de ser mala palabra? El juicio contra Cerisola apenas dejó ver una parte del entramado. No se sabe bien cuánto dinero ingresó a la UNT por la minería entre 2004 y 2014. En el proceso oral se investigó sólo el dinero que llegó de 2006 a 2009 (85 millones de dólares). Con los cambios que se hizo con el acta de 2008, según dijo en su momento el geólogo Florencio Aceñolaza, ex delegado en YMAD, la UNT perdió 500 millones de pesos. Otros 500 millones que llegaron no fueron sometidos a control porque desde 2008 eran “de libre disponibilidad”. El ex consejero superior Ricardo Cisneros (en el período 2014-2018) estima que desde 2008 hasta 2014 llegaron aproximadamente 110 millones de dólares de libre disponibilidad. “No se sabe qué se hizo con ese dinero. Es muy difícil olvidarse de las cosas que han pasado”, afirma. Y agrega que la UNT todavía debe definir cómo se hará la conclusión de la Ciudad Universitaria, que aunque no vaya a ser terminada en el cerro San Javier, debe ser hecha con respeto a las ideas que la gestaron. En el acuerdo conciliatorio se ha resuelto que se harán 135.000 m2 y que será el Consejo Superior el que defina qué y cómo se construirá.

La UNT aprobó la reforma del estatuto de YMAD

Por detrás está toda la historia de frustraciones y de irregularidades no resueltas, que han dejado expuesta la fragilidad de las instituciones y sus hombres para caer rendidos fácilmente ante la fiebre del oro.