La llegada del frío, la disminución de la humedad en el ambiente y los cambios bruscos de temperatura entre los exteriores gélidos y los interiores con calefacción son factores que impactan directamente en la piel. A esto se suman los abrigos, con distintos tipos de telas, los baños con agua caliente y los cambios en la alimentación o en el uso de cremas.

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Las bajas temperaturas pueden causar el estrechamiento del calibre de los vasos sanguíneos cutáneos, produciendo lo que se conoce como vasoconstricción, explica la médica especialista en dermatología Paula Bourren a Osde. Esto hace que disminuyan los nutrientes debido a una menor irrigación sanguínea.

Una piel que se expone a un ambiente con muy baja humedad durante un tiempo prolongado puede deshidratarse, volverse más sensible, irritable y lastimarse más fácilmente. En definitiva, la solución es generar la costumbre de tener una buena alimentación con suficiente ingesta de líquidos y aplicación de ungüentos especiales para el cuidado exterior.

Tratamientos para mejorar la piel reseca

Bourren y la médica esteticista Julieta García Bloise –en diálogo con A24– coinciden en que hay tratamientos que pueden mejorar el funcionamiento del colágeno en el cuerpo. Mencionan los peelings, el láser o la luz pulsada. Cada uno tendrá sus especificaciones y funcionalidades diferentes. Bourren destaca que el dermatólogo será el encargado de indicar los cuidados necesarios para cada paciente, entre ellos, hidratación y protección solar.

García Bloise, por otra parte, explica cómo funciona cada uno. El láser, por ejemplo, quema directamente las marcas producidas en la piel por exposición a la luz o a los cambios de temperatura prolongados. La mancha queda adherida a la quemadura y esta la arrastra cuando se cae. La luz pulsada funciona de forma similar, pero quema la mancha guiándose por el color. Por eso, este tratamiento puede no funcionar de igual manera en personas que tienen un fototipo de piel alto, es decir, la piel más oscura. “El tratamiento puede confundir (los colores) y quemar la piel”, advierte la esteticista.

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El ácido hialurónico, tan popular en los últimos años, también sirve como un aliado para mejorar el aspecto y la textura de la piel. Se puede utilizar en los labios, el rostro y las manos. “El ácido hialurónico retiene agua e hidrata”, explica la médica esteticista y señala que se puede hacer una aplicación mínima.

Baños y ungüentos para evitar la piel seca

Aunque las duchas con agua caliente son una tentación, García Bloise dice que no son una buena idea. “El agua caliente no es buena porque deshidrata”, sentencia. Pero en invierno, es necesaria. Por eso el tiempo en la ducha debe reducirse. Además, la esteticista recomienda usar cremas una vez terminado el baño y quedarse cinco minutos en ropa interior hasta que el producto sea absorbido por la piel.

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Para potenciar las cremas, la especialista indica utilizar aceites como el de almendras, que lubrica la piel sin dejarla grasosa. “Genera una barrera oleosa que protege”, dice. Cualquier crema hidratante puede servir y mejorar si se mezcla con ese ingrediente y se aplica a diario.