A más de 24 horas del doble sismo que sacudió los cimientos de Venezuela, la magnitud de la catástrofe comienza a revelarse en toda su crudeza. El último reporte oficial confirmó la muerte de 589 personas y más de 2.930 heridos, mientras los equipos de rescate luchan contra reloj y la falta de suministros para hallar sobrevivientes entre los escombros de decenas de edificios colapsados.

El estado de La Guaira se convirtió en la "zona cero". Localidades como Caraballeda y Catia La Mar presentan un paisaje de devastación total con más de 100 estructuras derrumbadas. La situación social es crítica. 

El desabastecimiento ya provocó los primeros incidentes y saqueos en comercios de Catia La Mar, lo que obligó al despliegue de 11.500 efectivos de seguridad para intentar contener el caos en las calles.

Un despliegue "grande y eficaz"

Mientras los rescatistas utilizan maquinaria de percusión para perforar el concreto de forma controlada, la comunidad internacional ha comenzado a movilizarse. Estados Unidos, a través del presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció un despliegue "grande y eficaz" que incluye equipos de élite de Virginia y Los Ángeles, además del apoyo naval del Comando Sur.

Por su parte, Milei confirmó el envío inmediato de una misión de Cascos Blancos y personal sanitario. El operativo, coordinado por el vocero Adrián Ravier, incluye aviones Hércules y aeronaves de Aerolíneas Argentinas cargadas con plantas potabilizadoras, medicamentos y especialistas en emergencias para apuntalar una infraestructura sanitaria local que se encuentra al borde del colapso.