EL ALTO, Bolivia.- El tráfico se reanudaba progresivamente en Bolivia, un día después de decretarse un estado de excepción y del despliegue de policías y militares, aunque una docena de bloqueos seguían activos en el centro del país, donde partidarios del ex presidente Evo Morales continúan con su movilización.

Los cortes de ruta se redujeron de unos cinco, antes desde que el mandatario centroderechista Rodrigo Paz decretara el sábado en la madrugada un estado de excepción, a 12 ayer, según un último reporte de la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

Las protestas comenzaron a principios de mayo por parte de un conglomerado de sindicatos de mineros, trabajadores fabriles, de minas, maestros, campesinos e indígenas. Demandan que Paz, en el poder desde noviembre, resuelva la crisis económica, la más grave en cuatro décadas. La venta de gasolina de mala calidad gatilló el malestar social.

Las manifestaciones sumergieron a varias ciudades, principalmente a La Paz y a su vecina El Alto, en un fuerte desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicinas.

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El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, informó ayer que las rutas desde La Paz y El Alto hacia Chile y Perú “están expeditas”, tras un trabajo de desbloqueo y limpieza de escombros que realizaron fuerzas combinadas de la Policía y las Fuerzas Armadas, con apoyo de equipos de tractores y excavadoras.

“Esta es una victoria de la gente. Hemos encontrado camioneros que decían que sus camiones estaban parados con ellos hace como 50 días, otro nos dijo 45”, señaló.

En Cochabamba

La docena de cortes de vías que aún persisten se encuentran en el departamento de Cochabamba (centro), bajo fuerte influencia de campesinos afines al ex presidente (2006-2019) Morales. Se trata de rutas clave para conectar La Paz y El Alto con la rica región agropecuaria de Santa Cruz (este).

El mandatario de 58 años logró el viernes un acuerdo con la mayoritaria Central Obrera Boliviana. Los campesinos del sindicato Túpac Katari y los cocaleros que responden a Morales rechazaron todo pacto y dijeron que continuarían con sus manifestaciones.

Tras la liberación de rutas en el Altiplano, comenzaron a fluir centenares de camiones con gasolina y diésel en los Andes hacia La Paz y El Alto. Los carros cisternas estaban paralizados desde la frontera con Chile y Perú.

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“Están llegando cisternas (...) de manera pacífica estamos logrando que las cisternas que estaban bloqueadas por esta gente desadaptada estén llegando”, dijo el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, desde la planta de tratamiento de hidrocarburos de Senkata en El Alto. Los camiones con gasolina y diésel hacen el descargo en Senkata, donde la petrolera estatal YPFB mejora el producto con aditamentos. Luego se distribuye a estaciones de servicio, donde aún hay cientos de automotores a la espera de los preciados líquidos.