La forma en que nos tomamos la vida y cómo reaccionamos ante el mundo que nos rodea podría ser mucho más importante de lo que creemos para nuestra salud mental a largo plazo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas conviven con la demencia en todo el mundo. Aunque la ciencia lleva décadas intentando descifrar las causas exactas de este conjunto de trastornos cognitivos, una línea de investigación reciente propone que nuestra propia forma de ser podría ser la pieza que faltaba en el rompecabezas.

Cuántas tazas de café y té hay que tomar por día para reducir el riesgo de demencia, según la ciencia

Un nuevo estudio publicado en la revista Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association, tras analizar el comportamiento de 44.000 participantes, reveló una fuerte conexión entre los rasgos de personalidad y las posibilidades de recibir este diagnóstico. Lo más sorprendente es que estos rasgos no solo influyen en la prevención, sino también en cómo el cerebro se adapta a la enfermedad.

El rasgo de personalidad que podría reducir el riesgo de demencia, según un estudio científico

Para entender este vínculo, los científicos evaluaron los llamados "Cinco Grandes" rasgos de la personalidad: la apertura a la experiencia, la extroversión, la amabilidad, el neuroticismo y la responsabilidad (entendida como la autodisciplina y el trabajo orientado a objetivos). El equipo descubrió que quienes obtienen puntuaciones altas en rasgos negativos, como el neuroticismo, tienen un riesgo mayor. Por el contrario, las personas más organizadas y positivas muestran una resistencia mucho más alta.

“Por ejemplo, un aumento del 10 por ciento en la puntuación de responsabilidad se asoció con una probabilidad aproximadamente 15 veces menor de padecer demencia, lo cual es una diferencia bastante sustancial”, según explicó la Emorie Beck, profesora adjunta de psicología en la Universidad de California y autora principal del artículo publicado en BBC Science Focus.

Un escudo para el cerebro

La gran sorpresa para los investigadores llegó al analizar las autopsias de los participantes. Los signos físicos del daño cerebral provocados por la demencia, como las típicas placas neuronales, no mostraron ninguna relación directa con la forma de ser de la persona. Esto significa que una personalidad positiva y organizada actúa como un verdadero escudo protector, logrando que el cerebro siga funcionando de manera eficiente a pesar de que la patología física ya esté presente.

Frente a esto, surge una pregunta inevitable: ¿podemos moldear nuestra forma de ser para protegernos? La respuesta es esperanzadora. “Durante mucho tiempo se pensó que la personalidad era inmutable; que uno nace con la personalidad que tiene. Pero esa es una visión bastante anticuada”, aseguró Beck. Con los años, la mayoría de las personas tienden naturalmente a calmarse y volverse más conscientes de sus rutinas.

Pequeños cambios, grandes resultados

Los expertos aclaran que si bien la vida puede ser caótica, siempre estamos a tiempo de construir hábitos saludables que fortalezcan nuestra estructura mental. Rodearse de un entorno positivo o contar con una pareja organizada ayuda de manera directa a nuestra propia salud. Incluso, para quienes luchan contra altos niveles de ansiedad o negatividad, la terapia psicológica demostró ser una herramienta clave para transformar esos patrones de conducta.

La clave no está en intentar un cambio radical de un día para el otro, sino en la constancia de las pequeñas acciones cotidianas. “Mi sugerencia es empezar siempre poco a poco. Empezá con algo sencillo, como dar un paseo de 10 minutos mientras tomas tu café matutino. Ese es un gran cambio que puedes hacer para empezar a construir tu vida de forma más consciente”, concluyó la experta.