La cantidad de horas de sueño es un aspecto fundamental para la salud, pero no es el único factor que influye en el bienestar. Cada vez más investigaciones sostienen que el horario en el que una persona se acuesta también puede tener un impacto sobre la salud mental, el estado de ánimo y el envejecimiento.
¿Por qué algunos ponen un frasco con arroz y laurel en su mesa de luz antes de dormir?En ese contexto, un estudio realizado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, analizó cómo la relación entre el reloj biológico de cada persona y el horario real en que duerme puede influir en la salud psicológica. Los resultados permitieron identificar una franja horaria que podría favorecer un envejecimiento más saludable.
¿A qué hora recomiendan acostarse para mejorar la salud mental?
La investigación evaluó a adultos de mediana y mayor edad con el objetivo de conocer cómo influye el cronotipo —es decir, la tendencia natural de una persona a ser más activa por la mañana o por la noche— en combinación con sus hábitos reales de sueño.
Uno de los principales hallazgos fue que las personas con preferencia matutina que respetan ese ritmo biológico y se acuestan temprano presentan mejores indicadores de salud mental que aquellas que suelen retrasar el momento de ir a dormir.
En cambio, incluso quienes tienen una inclinación natural hacia los horarios nocturnos muestran peores resultados cuando mantienen ese hábito de acostarse tarde.
La conclusión del estudio sobre el horario para dormir
Los investigadores encontraron que retrasar el inicio del sueño se asocia con una peor salud mental, independientemente del cronotipo de cada persona.
Por ese motivo, el estudio concluye que, para favorecer un envejecimiento saludable, lo recomendable es comenzar a dormir antes de la 1 de la madrugada, sin importar si la persona se considera más activa durante el día o durante la noche.
Los especialistas sostienen que alinear los hábitos de sueño con horarios más tempranos podría aportar beneficios para la regulación emocional, el bienestar psicológico y la calidad del descanso, aspectos que desempeñan un papel importante a medida que avanza la edad.