NUEVA YORK, Estados Unidos.- El acuerdo preliminar, que se firmará el viernes y que busca cerrar cuatro meses de guerra entre Estados Unidos e Irán, pone en duda el resultado de la ofensiva de la Casa Blanca.
Un análisis publicado por la Mesa Editorial de “The New York Times” y firmado por el analista Thomas Friedman, sostiene que el presidente Donald Trump cometió un “terrible error” al iniciar e implementar este conflicto de manera imprudente y en abierto desafío a la ley, lo que dejó a Estados Unidos en una posición militar, diplomática y económica mucho más débil de la que tenía antes de la guerra.
Promesas incumplidas
Al inicio de las hostilidades, Trump aseguró que la intervención resultaría en una “victoria total y completa”, con una rendición incondicional de Irán, un cambio de régimen y la eliminación absoluta de su capacidad de enriquecimiento de uranio.
Lo cierto es que lo que se sabe del acuerdo actual desmiente esa narrativa, según Friedman. Luego de casi cuatro meses de guerra, el gobierno iraní sigue en pie, los Guardianes de la Revolución están más fuertes que antes Irán no se deshizo de su uranio y los términos que se negociarán en los próximos dos meses se perfilan muy similares al acuerdo nuclear de 2015 negociado por Barack Obama, el mismo que Trump canceló en 2018 y calificó “el peor acuerdo de la historia”.
Ormuz, arma económica
El logro más visible de este alto al fuego es la reapertura del estrecho de Ormuz al comercio global y se espera que eso aliviará los precios de la energía.
No obstante, advierte Friedman, la reapertura representa un retorno al estado de cosas previo a la guerra. Al cerrar el estrecho en represalia, el líderazgo iraní logró golpear la economía mundial, presionar a Washington y demostrar que tiene un arma económica de gran escala.
“Ganador estratégico”
En el balance general, Irán emerge como el ganador estratégico de los cuatro meses de conflicto, señala el analista del “New York Times”. Reconoce que la república islámica sufrió pérdidas enormes, incluyendo parte de su marina, su fuerza aérea, su capacidad militar industrial y la muerte de su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, abatido el primer día de la guerra. Sin embargo, con el fin de los combates, el régimen demostró que puede sobrevivir a los ataques de sus dos mayores enemigos (Estados Unidos e Israel) sin abandonar sus ambiciones nucleares.
El fin de la disuasión
Washington sale de este conflicto con una imagen dañada de su poderío militar ante el mundo.
El ejército de Estados Unidos se mostró incapaz de aplastar rápidamente a un oponente mucho menor, consumiendo en el proceso gran parte de sus reservas de misiles de precisión de largo alcance e interceptores. Asimismo, el conflicto desgastó gravemente alianzas clave de Estados Unidos en Europa, Medio Oriente y Asia.
Influencia perniciosa
La columna de Friedman destaca que -antes del ataque de Estados Unidos e Israel, iniciado el 28 de febrero- el régimen iraní venía de dos años y medio críticos: sus milicias aliadas Hamas y Hezbollah estaban diezmadas tras los ataques del 7 de octubre de 2023; su aliado dictatorial en Siria, Bashar al-Assad, había caído; sus defensas aéreas quedaron expuestas y, con su economía en ruinas, enfrentaba protestas internas masivas.
Donald Trump y el "fiasco" de Irán: el duro veredicto de The New York Times tras cuatro meses de guerraEl error de Trump, sostiene el columnista, radicó en desestimar las advertencias de sus propios asesores y aceptar ciegamente el “pronóstico optimista” del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien aseguraba que el régimen iraní caería rápidamente.
Al final, tras una ofensiva sin planificación, ignorando al Congreso de su país y con la amenaza de destruir la civilización iraní, Trump terminó aceptando un marco de paz que el escenario internacional interpreta como una clara derrota política y militar.