En una nueva jornada del juicio por la causa "Cuadernos de las Coimas", Leonardo Fariña declaró como testigo y brindó detalles sobre el funcionamiento interno de la obra pública durante el kirchnerismo. El exarrepentido sostuvo que su antiguo jefe, Lázaro Báez, fue excluido de “La Camarita”, el selecto grupo de empresas viales que digitaba las licitaciones a nivel nacional.

“La Cámara tenía un sistema predeterminado: decidían entre ellos quién ganaba una obra y quién no. Lázaro era un marginado de ese esquema”, afirmó Fariña. 

Según su testimonio, por orden directa de Néstor Kirchner, la influencia de Báez se limitó estrictamente a las provincias de Santa Cruz, Chubut y Chaco, impidiéndole competir con las firmas de primera línea en el resto del país.

El "agujero negro" de Austral Construcciones

Fariña describió una realidad financiera crítica para la empresa insignia de Báez. Aseguró que Austral Construcciones presentaba números "antieconómicos" y que sobrevivía gracias a un esquema de descapitalización. “Se hacía tan negro el blanco que la empresa quedaba sin giro comercial. El anticipo de una obra nueva no se usaba para esa construcción, sino para tapar huecos de deudas anteriores”, explicó ante el tribunal.

Comisiones y "cuentapropismo"

El testigo también involucró a su exabogado, Franco Bindi, quien le habría revelado mecanismos de cobro de comisiones por parte de exfuncionarios como Roberto Baratta y Rafael Llorens para agilizar pagos del Ministerio de Planificación.

Al ser consultado sobre el rol de Bindi y sus presuntos nexos con la inteligencia, Fariña fue tajante en su respuesta. “No tengo certezas, me parece más un cuentapropista mercenario”, afirmó.