Fundado en 1835 por Juan José García, uno de los pioneros de la industria azucarera argentina, el ingenio Concepción arrancó con trapiches de madera y pequeños cañaverales impulsados por la visión transformadora del obispo José Eusebio Colombres, creador de la industria azucarera nacional. A lo largo de las décadas, el establecimiento pasó por varios procesos de modernización y crecimiento. La llegada del ferrocarril a Tucumán, en 1876, permitió ampliar su capacidad productiva e incorporar tecnología de avanzada proveniente de Inglaterra.

En 1881, la fábrica ya contaba con la maquinaria más moderna de la época y, años más tarde, bajo la conducción de Alfredo Guzmán y sus socios, alcanzó un desarrollo industrial decisivo para la región. Uno de los hitos más importantes ocurrió en 1896, cuando se instaló la primera refinería montada en un ingenio azucarero argentino, consolidando de esa manera al Concepción como símbolo de innovación dentro del sector.

Adquirida por Blaquier

A lo largo de la historia, distintas administraciones condujeron al establecimiento ubicado en Banda del Río Salí sobre la base de que se trataba de una de las principales actoras de la economía tucumana. En tiempos más recientes, el ingenio fue conducido por la familia Paz, de la mano de José María, y posteriormente de sus hijos. En 2005, lo adquirió la petroquímica Atanor para integrar su producción de alcohol y herbicidas. Tras varios años, Atanor vendió el ingenio al Grupo Luque y, posteriormente, a fines de 2025, la planta fue adquirida por el empresario Santiago Blaquier, que ayer puso en marcha su primera zafra como principal accionista de Ingenios de Tucumán SA.

Inicio de zafra en el ingenio Concepción: Blaquier llamó a modernizar la actividad azucarera tucumana

Según el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat), el ingenio Concepción se destaca principalmente por la producción de azúcar de caña sin refinar proveniente de los departamentos Cruz Alta, Leales, Burruyacú y Tafí Viejo, y por la elaboración de licores destilados y combinados. Otra de sus actividades es la elaboración de productos alimenticios, como el azúcar, y la fabricación de alcohol, petróleos y productos derivados del carbón.

En el ingenio azucarero, instalado en la zona este de la provincia, se producen dos formas de bioenergía: el vapor generado en calderas y el alcohol producido en la destilería.