Una escena de angustia familiar, congelada en el instante exacto de una separación forzada, se convirtió en la imagen más impactante del año para el fotoperiodismo internacional. La organización World Press Photo (WPP) distinguió hoy una fotografía que retrata el drama de la inmigración en Estados Unidos, captada por la reconocida fotoperiodista Carol Guzy durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La imagen, titulada “Separados por ICE”, documenta el momento en que una familia de origen ecuatoriano es dividida por agentes del ICE en el interior de un edificio federal en Nueva York. La escena tiene como protagonista a Luis, un migrante residente en el Bronx, quien es detenido tras asistir a una audiencia judicial el 26 de agosto de 2025. En cuestión de segundos, el procedimiento deriva en una separación abrupta de su esposa, Cocha, y de sus hijos, en un episodio que sintetiza el impacto humano de las políticas migratorias.
La imagen de un niño mutilado en un ataque en Gaza es la foto del año del World Press Photo“Este premio subraya la importancia crucial de esta historia a escala mundial. Somos testigos del sufrimiento de innumerables familias, pero también de su dignidad y su resiliencia ante la adversidad”, declaró Guzy tras recibir el reconocimiento del WPP. La fotógrafa logró ingresar a un espacio donde habitualmente no se permite el acceso a la prensa, lo que le permitió registrar con crudeza la reacción de la familia: dos niñas lloran desconsoladas mientras se aferran a la ropa de su padre, en un intento desesperado por evitar la separación.
El contexto en el que fue tomada la imagen es clave para entender su dimensión. Durante el último año, una intensificación de las políticas migratorias en Estados Unidos transformó al Edificio Federal Jacob K. Javits, en el Bajo Manhattan, en un epicentro de detenciones y procesos de deportación. Este endurecimiento incluyó una expansión presupuestaria sin precedentes para el ICE, con una asignación de U$S75.000 millones, que derivó en un aumento significativo de arrestos, incluso de personas sin antecedentes penales.
Desde la organización WPP remarcaron el valor testimonial de la fotografía. “Esta imagen, y la historia de la que forma parte, sirve como un importante testimonio de la realidad que viven muchas personas en los Estados Unidos, donde el miedo a la separación y la deportación impera en los lugares donde las familias inmigrantes alguna vez buscaron protección y justicia”, indicaron en su sitio oficial.
World Press Photo ya no admite obras realizadas con inteligencia artificialGuzy, nacida en Bethlehem, Pensilvania, es una figura destacada del fotoperiodismo humanitario. A lo largo de su carrera ha documentado crisis, conflictos y catástrofes en distintas partes del mundo, con un enfoque centrado en el impacto humano de los hechos. Su formación inicial en enfermería, en el Northampton County College, marcó también su mirada empática hacia las personas que retrata.
El desastre humanitaria, en imágenes
La edición de este año del WPP volvió a reunir una enorme cantidad de trabajos: el jurado analizó 57.376 imágenes enviadas por 3747 fotoperiodistas de 141 países. En ese universo, la fotografía de Guzy logró imponerse por su potencia narrativa y su capacidad de condensar una problemática global en un solo encuadre.
La historia detrás de la foto ganadora del World Press Photo 2018En ese sentido, la propia autora destacó el rol de quienes protagonizan sus imágenes: “El valor con el que [estas personas] aceptaron abrir sus vidas a nuestras cámaras nos permitió contar sus historias. Este premio les pertenece a ellos y no a mí”.
Además del galardón principal, el jurado anunció dos finalistas que también reflejan conflictos contemporáneos. Por un lado, “Crisis de la ayuda en Gaza”, de Saber Nuraldin, muestra a una multitud intentando acceder a alimentos en medio de una situación humanitaria extrema. Por otro, “Los juicios de las mujeres achi”, de Victor J. Blue, retrata a sobrevivientes de violencia durante la guerra civil guatemalteca tras obtener justicia décadas después.